miércoles, 2 de noviembre de 2011

Sólo por diversión

Mi primera pasión es la astronomía, la segunda es la computación. Me defino como un computer freak, sin vergüenza. Y este año, que lamentamos la desaparición de un ícono como Steve Jobs (también perdimos a Dennis Ritchie hace unos días, claro que él despierta menos pasiones) también tiene mucho para celebrar.

Sólo por diversión, hace 20 años, un estudiante de computación de la Universidad de Tecnologia de Helsinki (hoy integrada a la Universidad Aalto) postaba un mensaje en USENET. El mensaje original decía lo siguiente:

Hello everybody out there using minix -

I'm doing a (free) operating system (just a hobby, won't be big and professional like gnu) for 386(486) AT clones. This has been brewing since april, and is starting to get ready. I'd like any feedback on things people like/dislike in minix, as my OS resembles it somewhat (same physical layout of the file-system (due to practical reasons) among other things).

I've currently ported bash(1.08) and gcc(1.40), and things seem to work. This implies that I'll get something practical within a few months, and I'd like to know what features most people would want. Any suggestions are welcome, but I won't promise I'll implement them :-)

Linus (torvalds@kruuna.helsinki.fi)

PS. Yes – it's free of any minix code, and it has a multi-threaded fs. It is NOT portable (uses 386 task switching etc), and it probably never will support anything other than AT-harddisks, as that's all I have :-(.
—Linus Torvalds
Era el 25 de agosto de 1991 y nacía oficialmente Linux. Inicialmente fue llamado Freax, pero posteriormente el administrador del servidor ftp donde el sistema estaba almacenado, lo cambió por Linux, nombre que el propio Linus había inventado pero que por modestia no quería hacer público. En realidad este nombre fue una indicación más del genio de Linus: la sustitución de la S por la X convierte su nombre en un anagrama de Unix a menos de la L inicial. Simple, fácil de recordar, lo asocia indeleblemente a su objetivo. En comparación otros U*X han sido llamados HP-UX, AIX, QNX...


Aquel pequeño puntapié inicial, un mensaje de 20 líneas perdido en el océano de la Usenet, no podía presagiar el Tsunami que vendría después. La importancia de Linux aumenta día a día, aunque muchos no lo perciban. Web sites, bases de datos, buscadores de Internet, smartphones... han adoptado al sistema operativo del pingüinito y la lista crece sin parar. Aunque no creo que nunca le arrebate el primer lugar a Windows, tampoco me parece importante. La revolución creada por aquel joven atrevido que sólo quería divertirse, ya le valió un lugar en el Olimpo de la Informática. Y vale la pena decir que no es apenas el desarrollo de un sistema operativo lo que le agradecemos, sino también haber confiado en una forma particular de desarrollar software, que algunos llaman de Open Source y que fue comparada a un bazaar. Como si esto no fuera suficiente, en los últimos años Linus desarrolló un programa de control de versiones, el git* que ya es un éxito entre programadores, aunque su uso no se circunscribe al ambiente informático.

Le debemos algo más: su sentido del humor (Just for Fun) símbolo de los geeks. Desde este blog levantamos una copa de moscato virtual por los 20 años del pingüino más famoso del mundo.


* Linus afirmó alguna vez que es una persona muy egoista y por eso llama a sus proyectos con su propio nombre, git en lunfardo británico significa estúpido.

† Quienes quieran conocer un poco más del humor de Linus, aquí está su blog personal: Linus' Blog.
Por otra parte, sé que en Argentina un pingüino vizco tiene una connotación muy particular alejada de la computación. Espero que nadie se sienta ofendido por decir que Linux es más famoso que el ex-presidente Nestor Kirschner. Son contextos diferentes.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Apuntes para una historia del CASLEO


Como ya ha sido comentado en este blog, la actividad astronómica en Argentina comenzó durante la colonia española. Pero creo no equivocarmen en decir que la astronomía profesional se inició durante la presidencia de Sarmiento. Nuestro primer observatorio, el Observatorio Nacional Argentino, fue fundado en 1871 por el presidente Domingo Faustino Sarmiento en la ciudad de Córdoba. Su primer director fue el astrónomo norteamericano Benjamin Apthorp Gould, quien produjo las primeras cartas celestes del Hemisferio Sur, siendo pionero en la utilización de la fotografía. Diez años después, en 1881, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Dardo Rocha, fundó el Observatorio de La Plata.

En 1942, se inauguró la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, vinculada al Observatorio de Córdoba (ex Nacional): con un telescopio reflector de 1,54 m de diámetro era el mayor del hemisferio sur. Con ese instrumento, Enrique Gaviola, uno de sus más prestigiosos directores, realizó estudios que produjeron un gran impacto, sobre la nebulosa de η-Car (Eta Carinae. I. The Nebulosity y Eta Carinae. II. The Spectrum), uno de los objetos más estudiados del hemisferio sur.


Observatório Nacional Argentino (hoy Observatorio Astronómico de Córdoba) hacia 1874, poco después de su fundación. (tomado de Uranometria Argentina 2001)


Pero a mediados de la década del 50 el telescopio de Bosque Alegre era claramente insuficiente para las necesidades de una comunidad astronómica creciente y que producía trabajos de calidad internacional. Estudios hechos en La Plata hacia 1958 concluyeron que se debería construir un gran telescopio, gemelo del que se iría a instalar en Kitt-Peak (estado de Arizona, EEUU). Los norteamericanos cedieron los planos para construir un telescopio refelector de 2,15 m de abertura, incluyendo la cúpula y las máquinas para el figurado de los vidrios de la óptica mayor. Al mismo tiempo el Consejo de Rectores de Universidades Nacionales le daba todo el apoyo a la iniciativa astronómica nacional.

Este telescopio sería el mayor del hemisferio austral, lo que le daría una ventaja estratégica, ya que los objetos más interesantes de nuestra Galáxia están debajo del Ecuador (por ejemplo, las Nubes de Magallanes, o η-Car). De esta manera Argentina lograría ponerse al frente de la investigación astronómica no sólo de América del Sur, sino también de Australia y Sudáfrica y alcanzando niveles semejantes a los de EEUU y Europa.

La Universidad de La Plata adquirió en 1960 por 115.000 dólares, los vidrios de los espejos y gracias a un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pagó 526.130 dólares a Boller & Chivens la construcción de la montura, y 105.000 dólares el debastado y pulimiento de los espejos.

Entre 1960 y 1967 se hizo la búsqueda del sitio donde sería emplazado el futuro observatorio. Se estudiaron distintos lugares en las provincias de San Luis, San Juan, Catamarca, La Rioja, Mendoza, Córdoba e incluso Buenos Aires. El lugar escogido finalmente fue una elevación a 2.500 m del nivel del mar, al este de la Cordillera de los Andes, casi frente al Mercedario, segundo pico de América, y al oeste de la Banda del Tontal, un cordón paralelo de menor altura (la precordillera). Cuatrocientos años atrás, este lugar le era entregado por una Cédula Real a García Hernández de Villanueva bajo el nombre de "Valle del Inca o del León, sito a la otra banda del Tontal". El león refería a nuestros felinos salvajes (pumas) que todavía asolan esa geografía, sin embargo todavía se discute el porqué del diminutivo: algunos creen que leoncito viene de la unión de las palabras leon y sito de la cédula real. Cientos de años después la región estaría en el centro de las guerras de la independencia: frente a ella se encuentra la entrada al histórico Paso de Los Patos, uno de los pocos portezuelos (cruces) de la Cordillea hacia Chile, y por el que el General San Martín atravesara en 1817 junto con parte del Ejército de Los Andes. Una tradición dice que San Martín acampó donde hoy pasa el camino hacia el Observatorio (cerca de la sede de Parques Nacionales y la escuelita rural) y durmió bajo un sauce que hasta hace pocos años aún verdecía.

La ubicación precisa del observatorio en la provincia de San Juan, es S31°47'57", W4h37m12s, a 240 km de la capital provincial y 35 km de la más próxima localidad de El Barreal, en el departamento de Calingasta. Hacia el sur, a 92 km por la ruta nacional 149 se encuentra Uspallata. En el movie de abajo, generado por medio de Google Earth pueden darse una idea de la ubicación del observatorio.
video

El telescopio llegó a La Plata en 1969 y quedó allí guardado por un largo tiempo a la espera de mejores tiempos. En 1973 durante una reunión de los representantes de los observatorios de La Plata, Córdoba y San Juan, junto con el recientemente creado Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) se decidió crear un organismo nacional que concretara el proyecto gestionándose un proyecto de ley que impulsara la creación del observatorio. El proyecto de ley nunca prosperó. De nada sirvió la manifestación de la comunidad astronómica de que 2/5 de la obra había sido realizada y que el restante de la inversión era en moneda nacional. En 1977 la Secretaría de Ciencia y Técnica (hoy Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación) se reunió con los rectores de las universidades de Córdoba, San Juan y La Plata y firmaron un convenio para la prosecución de los trabajos. En junio de ese año el proyecto fue declarado de interés nacional y se llamó a licitación para la realización de las obras civiles. En 1978 y después de una paralización de 8 años, se retomaron las obras, sin embargo la empresa constructora quebró con un 30% del trabajo concluido.

El 10 de mayo de 1983 se creó el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO) con los fines de "a) prestar servicios especializados para la realización de investigaciones en el campo de la astronomía y b) coordinar tareas de investigación destinadas a lograr el máximo aprovechamiento de su infraestructura observacional". También se nombró su primer director, el Dr. Hugo Orlando Levato. Las obras fueron retomadas en 1984, después de una batalla judicial que incluyó la desapropiación de la estancia y el conflicto con la empresa constructora.

Finalmente el 12 de septiembre de 1986, con la presencia de las autoridades nacionales y provinciales, se inauguró el observatorio, como ya hemos dado cuenta en otro post.



Sede provisoria del CASLEO, en la ciudad de San Juan (septiembre de 1986).

En 1993 El Leoncito pasó a ser una Reserva Estricta administrada por Parques Nacionales que posteriormente se convirtió en Parque Nacional. El telescopio original, el dosquince, fue bautizado Jorge Sahade, maestro de astrónomos argentinos e impulsor de la creación del observatorio. Otros instrumentos fueron instalados justificando el nombre de complejo, entre ellos un telescopio de 60 cm y otro de 40 cm. Desde 1989 funciona un Laboratorio de Heliofísica, que cuenta con instrumentos para observar la actividad solar y la ionósfera terrestre. El actual director del CASLEO es el Dr. Ricardo Gil-Hutton.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Posdata a "El Padre de la Astronomía..."

Posdata a la entrada "El Padre de la Astronomía Latinoamericana":

La siguiente es una fotografía tomada por el autor en el Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia", el 10 de septiembre de 2011. (Con las disculpas debidas por la calidad de la fotografía.)


El texto, bajo el título Eclipse en un satélite de Júpiter, dice lo siguiente:

Las actas de la Real Sociedad de Ciencias de Upsala (1748) publicaron un artículo de Pehr Wargentin con observaciones sobre eclipses en el primer satélite de Júpiter. En la séptima columna se indica el lugar de observación. Allí, la referencia "Cofm." significa "Misión de San Cosme, Paraguay". El astrónomo sin nombre que había aportado los datos era el padre jesuita Buenaventura Suárez, nacido en Santa Fe, junto al río Paraná, en 1679.

G.P.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El Leoncito, 25 años después

"Mientras miro las nuevas olas, yo ya soy parte del mar" (Charly)
Una nota entre la historia y la anécdota, entre el pasado y el futuro.

No todos son malos recuerdos en septiembre. Hace 25 años, en 1986, por ejemplo, dos estudiantes de física de la Universidad de Buenos Aires, Guillermo Andrés Lemarchand y quien suscribe, nos embarćabamos el día 10 en un ómnibus con destino a la ciudad de San Juan. Después de pasar el día 11 (feriadísimo en la provincia cuna del más famoso educador argentino) visitando la ciudad, en la madrugada del día 12 tomamos otro ómnibus que nos llevaría hacia la precordillera de los Andes, al sitio conocido como Estancia El Leoncito donde sería inaugurado oficialmente el mayor observatorio astronómico del país con la presencia del presidente de la República, Raul R. Alfonsín, el secretario de Ciencia y Técnica, el matemático maestro de maestros Don Manuel Sadosky (que doctores son muchos, pero pocos tienen dones), autoridades provinciales, la comunidad astronómica argentina, y un grupo numeroso de estudiantes de todo el país. Hubo también una manifestación de docentes, que llevaron sus reclamos hasta el lugar.

Hubo Sol, hubo viento. Hubo bombos ahogados de los manifestantes. Hubo discursos, vino y empanadas. Eso fue el 12 de septiembre de 1986, hace exactos 25 años.

Veinticinco años es un buen número para hacer un balance. El Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO) continua siendo el mayor observatorio del país, por donde muchos estudiantes de astronomía han pasado para realizar sus primeras armas en la observación. Inicialmente contaba con el telescopio Jorge Sahade (JS o "el dos quince") de 2,15 m de apertura (diámetro). Hoy en día el JS tiene un detector CCD de 1340x1300 pixels, un espectrógrafo Echelle con R=12.500 y un fotopolarímetro. Además se instaló el telescopio Helen Sawyer Hogg (HSH) de 60 cm de apertura en el pico Burek y el Horacio Ghielmetti, un Schmidt de 40 cm de diámetro usado para búsqueda de planetas extrasolares.

En 1999 fue instalado el Solar Submillimeter Telescope (SST), único en el mundo, observa la actividad solar en 212 (1,4 mm) y 405 (0,7 mm) GHz. Entre muchos de los aportes que hizo, el más importante sin dudas fue el descubrimiento de una componente espectral nueva observada durante explosiones solares (flares). Junto con el SST fueron instalados otros instrumentos solares, como una cámara infra-roja (10 micrones), una cámara H-alfa y un espectrógrafo óptico. Además hay un receptor de VLF que estudia la ionósfera terrestre que es parte de la red SAVNET, un detector de rayos cósmicos y un medidor del campo eléctrico terrestre. A principios del mes de octubre de 2011, dos polarímetros solares en 45 y 90 GHz serán emplazados en El Leoncito para dar mayor cobertura espectral. Hay proyectos de poner instrumentos en frecuencias todavía más altas.


No hay dudas de que El Leoncito fue un agente importante en la formación de astrónomos en Argentina en los últimos 25 años. Además de los estudiantes de los tradicionales cursos de Córdoba y La Plata; la Universidad de San Juan abrió la carrera de Astronomía. Sus primeros graduados realizaron especializaciones en el exterior y ya están regresando a San Juan y Mendoza aumentando la capacidad científica del lugar.

En lo personal, desde aquel 12 de septiembre de 1986 quedé enamorado del Leoncito. Hice mi doctorado con observaciones del CASLEO y allí sentí la vocación observacional. Volví como posdoc en un tema diferente, y ahora voy regularmente como profesional. La foto que ilustra este post, es un pálido reflejo de la belleza del sitio. La figura del "dos quince" (el JS) se recorta en el fondo andino de nieves permanentes en que se destaca el pico Mercedario.

Pero lo que más rescato es a su gente, los ingenieros, los técnicos, el personal de apoyo con quienes viví muchas historias de alegrías y esperanzas y con quienes espero seguir compartiendo muchas luchas. Por una situación laboral, no pude ir personalmente a abrazarme con los auténticos protagonistas de esta historia en el día de la celebración. Levanto desde aquí una copa de vino virtual!

Y a los lectores de este blog, les agradezco la paciencia de leer estas memorias, tal vez demasiado nostálgicas y les prometo enviar un nuevo post contando la historia del CASLEO.

martes, 6 de septiembre de 2011

"Sólo tardaron un instante en cortarle la cabeza, pero puede que Francia no produzca otra como la suya en todo un siglo” (*)

Algunos lo llamaron “el Newton de la Química”, aunque Antoine Lavoisier (1743-1794) expandió su curiosidad por diversos campos, desde el derecho hasta la geología, pasando por la política y la economía.

Pero fue escuchando al astrónomo Nicolas Louis de Lacaille cuando comenzó a volcarse por las ciencias.
A los 23 años recibió la Medalla de Oro de la Academia Francesa de Ciencias por  su ensayo sobre la mejor forma de iluminar las calles de una gran ciudad. Unos años después se casó con Marie-Anne Pierrette Paulze, que por entonces tenía trece años y se transformó en su activa colaboradora.

Durante el siglo XVIII, el estudio químico de los gases adquirió un notable empuje en Gran Bretaña. El fisiólogo Stephen Hales desarrolló la cuba neumática para recoger y medir el volumen de los gases liberados en un sistema cerrado y desencadenó una serie de descubrimientos. El escocés Joseph Black publicó en 1756 sus estudios sobre las reacciones de los carbonatos de magnesio y de calcio que le permitió descubrir el dióxido de carbono, que Black denominaba aire fijo.

En la década siguiente, el físico británico Henry Cavendish aisló el ‘aire inflamable’ (hidrógeno). También introdujo el uso del mercurio en lugar del agua como el líquido sobre el que se recogían los gases, posibilitando la recogida de los gases solubles en agua. Esta variante fue utilizada con frecuencia por el multifacético británico Joseph Priestley, quien recogió y estudió casi una docena de gases nuevos.
Mientras estudiaba las propiedades del CO2 producido en una fábrica de cerveza, Priestley descubrió que cuando el gas se disolvía en agua producía una bebida agradable que llamó soda. No explotó comercialmente la idea pero sirvió para aumentar su prestigio social, prestigio que no alcanzaba para compensar los odios que desataba la libertad de su pensamiento.  Sus conciudadanos no toleraban el espíritu crítico del clérigo Priestley ni mucho menos su adhesión a la causa revolucionaria republicana que estalló en América (1776) y luego en Francia (1789)

Mientras tanto, la vida de los Lavoisier transcurría gratamente. Con ingresos provenientes de la Ferme-Générale, una corporación encargada de cobrar impuestos, los Lavoisier se dedicaban buna parte de su tiempo a la ciencia y a organizar veladas con políticos e intelectuales. Cuentan que fue en una de esas cenas donde los Lavoisier conocieron a Priestley.

El inglés entusiasmó a todos con sus descubrimientos y del salón marcharon todos al laboratorio. Preiestley le abrió la puerta y Lavoisier trazó el sendero que lo inmortalizaría en el mundo de la química, aunque con el tiempo nacieran rencores entre los dos.

Los últimos años del siglo XVIII fueron malos para nuestros protagonistas. Los flemáticos británicos perdieron la calma con Priestley y le quemaron su casa. El inglés republicano tuvo que huir a Estados Unidos y terminar sus días bajo la protección de Thomas Jefferson.

Peor les fue a los Lavoisier. En 1794, Antoine fue acusado de traición y condenado, junto al padre de Marie-Anne,  a la guillotina. Eran tiempos jacobinos y ellos eran del ala girondina, moderada, de la revolución. La posición de ambos en la Ferme-Générale jugó en contra, aunque el propio acusador, Antoine Dupín, también había sido miembro de la Ferme.

Experimentos de Lavoisier sobre respiración humana. El dibujo es de Marie-Anne Lavoisier, quien se ubica a si misma tomando notas, en el extremo derecho de la obra

El 8 de mayo de 1794, Marie-Anne perdía a su padre y a su esposo y comenzaba un largo calvario. Le fueron confiscadas todas sus propiedades, el laboratorio y todos los papeles de su esposo, no obstante se las ingenió para reunir y editar Memorias de Química, una recopilación los trabajos que realizaron juntos donde aparecen ordenados los principios de la nueva química. Muchos años después, Marie-Anne se volvió a casar, esta vez con el famoso físico Benjamín Thomson, el Conde Rumford, pero nunca dejó de usar el apellido Lavoisier.
Fabián Blanco
Carlos Borches

(*) ”Cela leur a pris seulement un instant pour lui couper la tête, mais la France pourrait ne pas en produire une autre pareille en un siècle.” escribió el matemático Lagrange lamentando la suerte final de Lavoisier

lunes, 4 de julio de 2011

El primer San Martín fue científico

Mientras el país se tiñe de Bicentenario; mientras la industria envia los primeros adelantados que ya están llevando inteligencia argentina hacia nuevos mercados de todo el mundo; mientras la primera generación de los Maestros que crearon la industria de ciencia y tecnología se va perdiendo; viajamos al antes del antes, y descubrimos nuestra primera identidad.

Eran tierras indómitas.

De tanto en tanto, los Querandíes solían atravesarlas, pero las dificultades los fueron persuadiendo y así se forjaron sus hábitos nómades. En el otro extremo del mundo los herederos de Pitágoras navegaban hacia el destino forjado por su ambición. Ellos no eran emocionalmente más maduros que los Querandíes, ni tenían un mejor sentido de la Justicia, pero sí eran tecnológicamente más sabios.

En el Rio de la Plata no había Plata y en la Santa María de los Buenos Ayres el infierno pronto iba a suceder. Sin embargo antes del antes Andrés de San Martín, un buen matemático español, se había embarcado con Magallanes e hizo observaciones astronómicas tan buenas que pudo establecer la latitud y longitud de las andanzas de aquella expedición a lo largo de la costa Argentina. El antes del antes fue en 1520. Faltarían otros 16 años para que Pedro de Mendoza se animara a establecer la primera presencia europea en la zona.

Don Pedro de Mendoza arribó a la Banda Oriental en enero de 1536, y, pocos días después, envío a varias “personas inteligentes” a la costa opuesta para que la reconocieran y estudiaran. Los primeros que llegaron hasta el sitio fueron los denominados “cinco pilotos” que, tres años más tarde, elevarían un informe de las ventajas de Buenos Aires como puerto.

Resulta curiosa la observación: los cinco primeros pobladores que arribaron y moraron en lo que sería en breve Buenos Aires eran cinco pilotos, esto es, cinco matemáticos. Aún antes de que existiera la ciudad de Buenos Aires, hubo técnicos en ella.

Los “Pilotos” no eran simples tripulantes. La Casa de Contratación de Sevilla se ocupaba de organizar misiones descubridoras y para ello contaba con técnicos y navegantes expertos a quienes se les dio el nombre de Pilotos. La empresa era difícil en épocas donde no había cartas marinas y los instrumentos eran rudimentarios. Por ello debían estar muy versados en cosmografía y astronomía.

La primera fundación de Buenos Aires no fue nada sencilla y la técnica iba a perder su primera batalla. El hambre y otros infortunios no pudieron ser superados. Pedro de Mendoza moriría en Alta Mar dejando una estela de horripilantes historias que incluían el canibalismo.

Refundada Buenos Aires por Juan de Garay nuevos nombres ocuparían el sitial que ya habían inaugurado los “cinco pilotos”. Es así que en 1606 a pesar de la escasa población y documentación que tenemos de aquella época igual sabemos que Francisco Bernal residía en Buenos Aires y se desempeñaba como Agrimensor. Y también estaba Martín de Rodrigo que junto con Francisco hicieron en 1608 la primera “declaración de rumbos” con la aguja y demás instrumentos de su profesión.

A estos nombres se les suman otros, en 1615 el cabildo nombra a Lázaro Quintero como agrimensor oficial. No solo había agrimensores, en 1616 arribó a Buenos Aires el matemático más antiguo del que se tenga noticia: el jesuita napolitano Pedro Comentale. Luego de él se destacó Nicolás Mascardi que además de matemático fue el primer europeo que atravesó la Patagonia desde Bariloche hasta el Cabo Vírgenes.

No podemos dejar de nombrar al padre Buenaventura Suarez, una de las figuras más prominentes y simpáticas de la historia de las ciencias en Argentina. No se trata de un sabio europeo sino del primer criollo que llegó a realizar estudios y observaciones que fueren admirados y editados en centros culturales de Europa. Lunario de un siglo fue su obra cumbre.

Tampoco podemos dejar de mencionar la primera noche de los bastones largos: cuando se expulsó a los Jesuitas y así se dio fin no sólo a importantes sabios sino a muchos documentos que habían creado y atesorado. Luego tuvimos nuestra segunda noche de los bastones largos y perdimos la oportunidad histórica de liderar parte del conocimiento científico de nuestra época.

Antes del antes hubo mucha matemática y estudios para conquistar lo imposible. No suelen, sin embargo, quedar estos sabios en lugares destacados de la historia. Todos recordamos mucho mejor la música de Bach o de Mozart que al inventor del violín. Es, sin embargo, al menos importante conocer para nuestro Ethos (identidad), que antes que la política y sus desencuentros, fue la Ciencia el primer habitante de Buenos Aires.

En el Bicentenario de la Patria, es este mi homenaje a los Cinco Pilotos. Son sus fantasmas, y los de Comentale, Buenaventura Suarez y otros los que podemos honrar haciendo todo un poquito mejor hasta llegar a la Sabiduría: Es ahí cuando la indómita luz se hace carne en tí.
Pablo Wahnon

domingo, 26 de junio de 2011

La Cruz del Sur


La constelación de la Cruz del Sur es un ícono del Hemisferio Meridional. No sólo es utilizada por casi todas las instituciones astronómicas del sur, sino por instituciones políticas. Es parte integrante de la bandera de Brasil y es la marca principal de la Bandera del Mercosur (arriba).

La Cruz del Sur es conocida en Europa recién después que el marino italiano Cadamosto las observase por primera vez en 1455. Sin embargo hay un antecedente en la literatura que es materia de discusión. Dante Alighieri escribió La Divina Comedia entre 1307 y 1321, año de su muerte. En su largo peregrinar, después de atravesar la Tierra (pasando por su núcleo, donde reside Lucifer) sale finalmente al Hemisferio Sur (vean que interesante, Dante consideraba que la Tierra era esférica!) y allí tiene una visión diferente del cielo:



La estrella bella, del amor concierto,
hacía sonreir todo el Oriente
al poner a los Peces a cubierto.
Me volví a la derecha y me hallé enfrente
del otro polo, y vi en él cuatro estrellas
que sólo ha visto la primera gente.
Gozaba el cielo de sus llamas bellas:
oh viudo Septentrión, pues que privado
tú por siempre jamás has de estar de ellas!
Después de que las hube contemplado
un poco me volví hacia el otro polo,
del que el Carro se había ya alejado.



Serán estas cuatro estrellas la constelación de la Cruz del Sur? Claudio Ptolomeo, habitante del norte africano, las había listado junto con la constelación del Centauro, aunque no parece haberles dado mucha importancia, ni siquiera las llamó de Cruz. Si lo que describe Dante es nuestra entrañable constelación austral, si le llegó por medio de comentarios de viajantes (Marco Polo, por ejemplo) o de atlas árabes, no lo sabremos nunca.



Página de la carta del Mestre João en la que se describe y dibuja a la constelación de la Cruz del Sur.

Puedo dar constancia de la primera referencia escrita de Crux (nombre latino de la constelación) que conozco y es la de la carta del Mestre João acompañante de Pedro Alvares Cabral, el descubridor del Brasil en el año 1500. Mestre João fue un personaje misterioso, a veces identificado como Jõao Faras, médico del rey Dom Manoel I y conocedor de las artes celestes (Pero Vaz de Caminha lo llama estreleiro). Mestre João actuó como relator de la expedición de Cabral y en una extensa carta, en la que ubica geograficamente al Monte Pascoal, lugar cercano a Porto Seguro (Estado da Bahía, en Brasil) donde desembarcó la escuadra lusitana, también refiere a la constelación del Cruzeiro do Sul, la describe y la dibuja (ver copia de la carta más arriba). Esta constelación, sin embargo, era bien conocida por los navegantes desde el año 1455, había sido descubierta por el italiano Alvise de Cadamosto durante uno de sus viajes por las costas de África bajo las órdenes del príncipe de Portugal, Enrique el Navegante.

La Cruz del Sur era conocida por los pueblos de América antes de la llegada de los europeos. Los Tupí Guaraní la llamaban Curuxu y la usaban para determinar los puntos cardinales, el intervalo de tiempo transcurrido durante la noche, y las estaciones del año.

Referencias:

Afonso, G., Mitos e estações no céu tupi-guarani, 2006, Scientific American Brasil, 4, 45, pp 38-47.

Bueno, E., A viagem do descobrimento, Vol I, 1998, Editora Objetiva Ltda., Rio de Janeiro, Brasil

Gangui, A., Poética Astronómica: el cosmos de Dante Alighieri, 2008, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, Argentina

viernes, 24 de junio de 2011

El Padre de la Astronomía Latinoamericana

En noviembre de 1994 muchos habitantes de América del Sur tuvieron la rara suerte de ver, en vivo y en directo, un eclipse total de sol. (En este enlace, un video del fenómeno. A modo curiosidad: un grupo en Facebook, aquí, intenta reunir a quienes recuerden haberlo visto en Chile.) Unos dos meses antes del eclipse, y con la intención de celebrar por anticipado el acontecimiento, el gobierno de la República del Paraguay había emitido dos estampillas con temas astronómicos.


En la primera estampilla, a la izquierda de la imagen, puede verse un retrato (o, tal vez, una caricatura) de Nicolás Copérnico y la fotografía de un eclipse total de sol. En la segunda, a la derecha, se ve un retrato de Johannes Kepler y la fotografía de un reloj de sol. Pero no se trata de un reloj de sol cualquiera, sino de aquél que fuera diseñado por el padre jesuita Buenaventura Suárez a comienzos del siglo XVIII, para ser emplazado en las reducciones de San Cosme y San Damián (lugar donde, restauración mediante, todavía se conserva).


Buenaventura Suárez, nuestro protagonista de hoy, es considerado, con justicia, el padre de la astronomía latinoamericana. Jesuita criollo, el padre Suárez nació en Santa Fe de la Veracruz el 3 de septiembre de 1679 y murió hacia 1750 (se desconoce la fecha exacta). Por aquél entonces, Santa Fe (hoy capital de la provincia argentina del mismo nombre) era parte de los dominios españoles de América y dependía políticamente de Lima, capital del Virreinato del Perú.


El padre Suárez fue astrónomo, matemático e inventor. Contaba con conocimientos de medicina y se dice que elaboró un "chocolate" de su invención (¿le habrá agregado al chocolate algunas especias u otros sabores?). Mientras misionaba en las reducciones de San Cosme y San Damián, Suárez comenzó a realizar distintas observaciones astronómicas. Para ello, utilizó un instrumental compuesto por aparatos sencillos que había construido con la ayuda de los guaraníes: un reloj de péndulo, telescopios de diversas graduaciones (de 8 a 23 pies con 2 vidrios convexos) y un cuadrante astronómico con el que podía reducir, igualar o ajustar el reloj a la verdadera hora del sol. En 1706 finalizó la construcción del primer telescopio que funcionó en forma permanente en el hemisferio sur.

Su obra más conocida es el "Lunario de un siglo que comenzaba en su original por enero del año 1740, y acaba en diziembre del año de 1841" que consiste en una colección de efemérides de aspectos del cielo durante un siglo. La obra cuenta además con un apéndice que permite extender el "Lunario" hasta 1903 mediante "sencillas reglas", según afirma el propio autor.


El "Lunario", publicado en 1740, lleva por subtítulo: "Que comienza en enero del año 1740 y acaba en Diziembre del año 1841 en que se comprehenden ciento y un años cumplidos". Y más abajo, siempre en la tapa: "Contiene los aspectos principales de Sol, y Luna, esto es, las Conjunciones, Oposiciones, y Quartos dela Luna con el Sol, según sus movimientos verdaderos y la noticia de los Eclipses de ambos Luminares, que serán visibles por todo el Siglo en estas Misiones de la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay”. (Véase el trabajo que aquí se enlaza, en el que Jaime García y Guillermo Taboada conjeturan, a partir del análisis del "Lunario", que el padre Suárez pudo haber estudiado los Principia de Newton.)


En la introducción del "Lunario" Suárez anotó: "No pudiera haber hecho tales observaciones por falta de instrumentos (que no se traen de Europa a estas provincias por no florecer en ellas el estudio de las ciencias matemáticas) a no haber fabricado por mis manos, los instrumentos necesarios para dichas observaciones, cuales son reloj de péndulo, con índices de minutos primeros y segundos; cuadrante astronómico para reducir, igualar y ajustar el reloj a la hora verdadera del sol, dividido cada grado de minuto en minuto; telescopio o anteojo de larga vista de sólo dos vidrios convexos, de varias graduaciones desde ocho hasta veintitrés pies. De los menores de ocho, y diez pies, usé en las observaciones de los eclipses de sol y luna, y de los mayores de trece, catorce, dieciséis, dieciocho, veinte y veintitrés pies, en las inmersiones y emersiones de los cuatro satélites de Júpiter, que observé por espacio de trece años en el pueblo de San Cosme y llegaron a ciento cuarenta y siete las más exactas".


Sus trabajos sobre observaciones de los satélites de Jupíter fueron enviados a Europa, donde recibieron especial atención. Pero, destino que compartiría con muchos otros científicos latinoamericanos, sólo partir de 1745, es decir, recién a los 66 años de edad, pudo Suárez realizar sus observaciones con instrumentos comprados en Europa, y que eran de calidad muy superior a sus instrumentos previos. Los subsidios, se sabe, a veces tardan años en llegar.


A Buenaventura Suárez y su esforzado trabajo, nuestro saludo.

Gustavo Piñeiro


Enlaces consultados:

Biografía de Buenaventura Suárez:

http://pueblosoriginarios.com/biografias/suarez.html


Sobre las estampillas:

http://www.portalguarani.com/detalles_museos_otras_obras.php?id=18&id_obras=580&id_otras=24

lunes, 20 de junio de 2011

Belgrano y la Matemática


Corría el año 1794 y en el puerto de Buenos Aires Domingo Belgrano espera la llegada de su hijo Manuel. Fueron ocho largos años de ausencia desde que Manuel Belgrano partiera a España para estudiar derecho, la profesión favorita de las familias acaudaladas porteñas.

Pero el flamante abogado ya no es el joven de 16 años que se embarcó para estudiar en la Metrópoli.

En España vivió de cerca la euforia de la Ilustración, tomó contacto con las ideas de la Revolución Francesa que en 1789 acabaron con la monarquía y descubrió su vocación por lo público.

“Confieso que mi aplicación no la contraje tanto a la carrera que había ido a emprender, como el estudio de los idiomas vivos, de la economía política y al derecho público, y que en los primeros momentos tuve la suerte de encontrar hombres amantes al bien público que me manifestaron sus útiles ideas, se apoderó de mí el deseo de propender cuanto pudiese al provecho general, y adquirir renombre con mis trabajos hacia tan importante objeto, dirigiéndolos particularmente a favor de la patria”, reconocía Manuel Belgrano en su Autobiografía.

La España que conoció Belgrano estaba en un proceso de reformas iniciado por Carlos III, quien había llevado a su gabinete a los más conspicuos miembros de Ilustración, un movimiento intelectual caracterizado por adherir a la razón como la facultad esencial del hombre para alcanzar la verdad, que encontró en la Revolución Científica el camino para comprender la naturaleza y transformarla. Como señala Immanuel Kant, Ilustración era “el fin de la minoría de edad del hombre. El fin de su incapacidad para utilizar su razón sin la dirección de otro”.

Claro que en España la Ilustración llegó en forma tardía y cargada de las contradicciones propias de personajes que soñaban con sacar a España del atraso sin romper con ciertas prácticas restrictivas de la fe católica y del orden monárquico. En esa agitada atmósfera
de discusiones, Belgrano conoce los avances de la ciencia y la técnica, se involucra en los debates económicos, lee los libros de los ministros de tendencia ilustrada como Jovellanos y Campomanes, y pidiendo autorización eclesiástica estudia los textos prohibidos por la Iglesia de Rousseau, Diderot, Voltaire y Montesquieu.

Es también en España donde Belgrano conoce a Diego de Gardoqui, otro ilustrado que luego de ser el primer embajador de España en los Estados Unidos (un retrato lo ubica junto a George Washington cuando éste asume como presidente de la Unión) fue nombrado
Director General de Comercio y Consulados en España e Indias.

Estos funcionarios buscaban criollos que compartieran las ideas de la Ilustración para ocupar puestos en la administración del estado en los territorios de ultramar. Así fue como Belgrano volvió con su título de abogado y el cargo de Secretario Perpetuo del Consulado de Comercio de Buenos Aires.

Desde ese momento, Belgrano desarrolló una infatigable tarea para difundir en nuestro medio los conocimientos científicos, las nuevas tendencias económicas y fomentar la educación para
todos los habitantes del Virreinato del Río de la Plata.

Claro que la tarea no fue fácil, eran pocos los interlocutores de Belgrano. Con Martín de Altolaguirre, dueño del único laboratorio de física y química del Virreinato, inició trabajos para completar un ciclo desde la adaptación del lino y el cáñamo hasta la producción de linaza y con Pedro Cerviño puso en marcha una y otra vez instituciones para iniciar a los jóvenes en los conocimientos de la matemática entendiendo que esta disciplina era la llave para futuros progresos.

En 1799 Belgrano impulsó la creación de la Escuela de Náutica cuyo director fue Cerviño. Como lo explicitaran Belgrano y Cerviño, más que náutica, la formación apuntó a brindar las herramientas de la física y la matemática porque allí, entendían, estaba la llave del progreso.

D. Manuel Belgrano el 13 de marzo de 1802 con motivo de la distribución de premios a los alumnos más sobresalientes de la Academia de Náutica.


"Habéis visto, Señores, los progresos de estos aplicados jóvenes, que superando las dificultades de una constante asistencia y adhesión a los objetos de sus estudios, han sabido adquirir las ideas útiles y los buenos principios en que debe cimentarse la ciencia que los hombres del globo, les proporciona su substancia y comodidades, haciendo con menos riesgo los transportes y facilitando los viajes por mar como por tierra, hasta hacer desterrar el temor que antes se tenía para entregarse al furor de las olas y a los contratiempos de la naturaleza.

"¡Qué gloria, qué satisfacción no me debe causar el ver la utilidad de este establecimiento! ¡Cómo se falsifica por la experiencia el temor de que todas estas instituciones son débiles en sus principios y que el tiempo es quien las consolida! Buenos Aires puede ya decir que por su Consulado tiene jóvenes que adquiriendo una carrera honrosa y lucrativa, lleven sus buques a salvamento con todas las producciones que la naturaleza ha depositado en sus fértiles terrenos.

"Dos años de una sabia dirección, han producido estos óptimos frutos; ellos van a sazonarse y a hacerse apreciables, desprendiéndose en su madurez de las semillas sólidas e ilustradas que encierran para propagar entre sus compatriotas unos conocimientos tan útiles a la humanidad y por esto tan dignos de nuestro aprecio.

"¿Cómo podré hacer yo el justo elogio de este cuerpo acreedor a todos los respetos, por una creación tan ventajosa a la Nación, de un director interesado en los adelantos de la juventud, y a la tenaz aplicación de ésta para lograr el conocimiento verdadero de esta útil ciencia, y los lauros que hoy sabiamente se va a premiarlos?

"Mi pluma es débil, lo conozco; pero la complacencia que me asiste es grande, como que he sido uno de los motores, para la realización de estas ideas, que de mucho tiempo ocupaban a este ilustre cuerpo en beneficio de nuestra juventud, y así me produciré en los términos a que alcance, no ya para deslumbraros con una vana y estudiada elocuencia, sino para que me ayudéis con vuestras luces a dar los merecidos elogios al Consulado, al director y a sus alumnos.

"Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña, cuánto aprecio han merecido todos aquellos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica a la humanidad y los que la han fomentado y sostenido hasta darle una existencia invencible por los contrastes propios de las vicisitudes: las plumas más elocuentes se han ejercitado en aplaudir estas acciones; los buriles, los cinceles, las prensas, y todo ha contribuido para trasmitir hasta los venideros siglos, las dulces memorias de aquellos sabios bienhechores, cuyas ideas eran las de la prosperidad del hombre.

"Dirigid, Señores, vuestras miradas a los manuscritos antiguos, si queréis convencernos; observad esas medallas, las estatuas; leed los libros, y sobre todo el libro de los libros, y encontraréis tantas pruebas de esto mismo, que plenamente quedaréis convencidos. Si yo no temiera molestaros, os presentaría un catálogo inmenso de héroes elogiados por sus acciones, por sus hechos útiles al público; y no creáis que los confundiría con los monstruos a quienes la adulación, la vil adulación, hija de la servilidad voluntaria, merificó y elevó a aquella clase distinguida.

"¿Y quién de vosotros es el que duda que esta Academia ha sido establecida por este Real Consulado, que él la fomenta y la sostiene? ¿No es ella el cimiento de una obra benéfica a la humanidad? Vosotros lo sabéis, sí, sabéis que de aquí van a salir individuos útiles a todo el Estado y en particular a estas Provincias: sabéis que ya tenéis de quien echar mano para que conduzca vuestros buques; sabéis que con los principios que en ella se enseñan tendréis militares excelentes; y sabéis también que hallaréis jóvenes que con los principios que en ella adquieren, como acostumbrados al cálculo y a la meditación, serán excelentes profesores en todas las ciencias y artes a que se apliquen, porque llevando en su mano la llave maestra de todas las ciencias y artes, las matemáticas, presentarán al universo, desde el uno al otro polo, el curso inmortal de vuestro celo patrio.

"No se ha contentado este ilustre cuerpo con establecerla, sino que también se ha dedicado a fomentarla y sostenerla. Fué su creador, y quiso añadir a esta gloria la de conservador. En vano la ignorancia, la etiqueta, la envidia, cruel veneno de los más nobles sentimientos; en vano todos los escollos que se presentan siempre para que lo bueno, lo útil, lo ventajoso progresen, han salido a oponerse a la verificación de las provechosas ideas de esta Universidad hacia la Academia de Náutica; nada le ha retraído de su pensamiento; siempre constante, siempre inalterable, ha vencido a sus enemigos, y ella se gloria con la esperanza de la completa victoria que ciertamente la dará la aprobación protectora de las ciencias y artes y a cuanto puede conducir a la felicidad de sus vasallos.

"Puedo manifestaros infinitas pruebas de esta proposición: el archivo que está a mi cuidado contiene libros que, aunque hablan en secreto, se producen con un lenguaje mudo, pero enérgico; ya los dignos acuerdos de la Junta de Gobierno, ya las representaciones a la Superioridad y al Soberano, los oficios a los sabios para tomar los mejores conocimientos y formar el reglamento que la gobierna, los encargos de instrumentos para que sirvan a la juventud en su instrucción y premios, los libros para el mismo objeto; en fin todo os haría ver que no es un mísero fomento ni una estéril subsistencia con la que este cuerpo amante de la felicidad de estas provincias que están bajo sus miras, quiere perpetuar su Academia, para que todo joven que sólo conocía dos carreras y la holganza, tenga para ejercitar su aplicación y adquirir los medios de vivir con comodidad y honor en provecho de la sociedad.

"Sentados, pues, estos datos claramente se deduce que se hallan reunidas en este Real Consulado las dos circunstancias que han motivado las alabanzas de los individuos y cuerpos benéficos a la humanidad; por consiguiente que se ha hecho acreedor a ella y que no se me podrá tachar de parcialidad, por ser un individuo de los que lo componen ni tampoco de un vil adulador que sacrifica su tiempo ni mancha el papel para trasmitir falsedades a la posteridad; tenemos la satisfacción de que es la verdad la que se produce, sin más aparejo que su noble sencillez.

"Con la misma querría yo, por un trasporte de mi celo, suplicaros ¡oh ilustre Universidad! siguieseis con vuestras ventajosas ideas hacia tan digno establecimiento. Pero nada más inútil que pediros lo que con anticipación nos habéis concedido, por obligación y en desempeño de los encargos del soberano. Sí, vosotros la protegeréis, la fomentaréis con el mismo anhelo que hasta aquí, y si en medio de las tristes circunstancias que nos han rodeado, supisteis comenzarlo y sostenerle, con mucha más razón le haréis progresar, cuando nada pueda interrumpir vuestras útiles ocupaciones, es decir, en esos días tranquilos que nos proporciona la tranquila paz; esa paz tan estimable que se compra al duro precio de la sangre y de la muerte. Tales son los votos de la patria que os mira como su apoyo y el sostén de sus esperanzas. Pero yo me detengo demasiado y ya en justicia llama mi pluma el director desinteresado, el sabio director, el aplicado director.

"D. Pedro Antonio Cerviño, a quien todos conocemos, es acreedor a estos títulos. Las pruebas que ha dado en servicio del monarca y del Estado, en obsequio de los particulares y de cuantos han ocupado sus talentos, justificarían mi proposición, pero no hablo a ésos, no, ya sabéis su desinterés, sabiduría y su aplicación, manifestadas en esta Academia.

"Entre las varias disposiciones de este cuerpo dirigidas al establecimiento propuesto, fué la de dar por oposición las dos direcciones que debe haber en él, con la condición de que los que las consiguiesen no tendrían el sueldo que les señaló hasta tanto aprobase el soberano.

"Cerviño llevado sólo del deseo de propagar sus ideas y ser útil al Estado, se presenta gustoso a la palestra, obtiene la victoria como un valeroso atleta, da a conocer sus talentos e instrucción, y los examinadores a pública voz lo proclaman primer director; difiere este consulado al justo voto, le confiere la plaza y le posesiona de ella bajo la condición predicha.

"Corren los años y los meses y la terrible situación en que nos hallábamos envueltos en la guerra, de que aun estábamos sintiendo los efectos, no nos proporciona la correspondencia con la metrópoli, y el sello del Soberanía para consolidar la Academia no parece; por siguiente permanece sin sueldos, y sin traerlos a consideración enseña con el mayor desinterés, franqueando sus libros e instrumentos sin recompensa alguna: no es otro su objeto que el de hacer jóvenes de provecho que hagan honor a la Nación.

"¿Quién, sino Cerviño podría permanecer tanto tiempo sin tocar la utilidad física de su trabajo y seguir con tanto ardor y ahínco en la idea que se propuso en el estado de incertidumbre? ¿Y habré yo podido llamarle desinteresado? Sabéis muy bien que este nombre podrá ser en adelante su antonomástico, pues es muy raro encontrar hombre que trabaje sin ver inmediatamente la utilidad que le resulta, y mucho menos experimentando perjuicios.

"La posesión que tiene de las matemáticas y los deseos de qué se extienda su estudio, le hacen emplear medios tan sabios para su enseñanza, por lo que toca a la parte náutica, que en el espacio de dos años, presenta jóvenes instruidos en los ramos que manifiesta el cuaderno de las proposiciones que tenéis en vuestras manos, y entre ellos algunos que ya saben levantar y lavar planos con la posible perfección, para el tiempo que han gastado, no obstante la escasez de medios e instrumentos para el efecto.

"¿Se consigue esto sin ciencia? ¿No es un don particular de sabiduría haber podido dominar los corazones de estos jóvenes, para que oyendo gustosos sus lecciones, se hayan dedicado al estudio y hayan aprovechado con tantas ventajas? No, Señores, así lo creéis y sin duda ya os resolvéis conmigo a multiplicarle gloriosas nomenclaturas: olvidaos por un momento del director desinteresado de que hablamos poco ha, para acordamos del director sabio; añadid también del director aplicado e incansable.

"Cinco horas diarias están señaladas en el reglamento para asistencia a la escuela, y esto mismo ha llenado de satisfacción a este cuerpo. ¡Pero cómo! siempre enseñando hasta con el ejemplo de sus ocupaciones, mientras que los alumnos desempeñaban las operaciones de su encargo.

"Agregad a esto, que a pocos días del establecimiento, así puedo decirlo, quedó solo con el cuidado y de único director y con su constante aplicación venció las dificultades que podéis traslucir presentan los diferentes estudios a estos jóvenes, pues por no despedirlos y desanimarlos se han recibido a los que han ocurrido con deseo de aprender en muchas y diferentes épocas, la que hubiese sido posible seguir a un mismo tiempo con todos en el estudio de tantas y tan variados materias.

"Ya se deja conocer que sólo la aplicación podría sobrellevar un peso tan enorme, y como una causa motriz sostener esta máquina en el vigor o su resorte, para producir tales efectos. Pero yo he abierto heridas demasiado profundas a su modestia, hagamos alguna vez al verdadero mérito la injusticia de no elogiarlo, o vengan a sustituirme en esta obligación sus mismos alumnos, monumentos prácticos y multiplicados del que ha contraído D. Pedro Antonio Cerviño.

"Sí, señores, su dedicación al estudio ha sido constante e infatigable y muchos de ellos por la teoría pueden competir y sin duda exceder a infinito número de pilotos. No creáis que sólo han dado muestras de sus talentos en los certámenes, y que acaso habrán dedicándose al estudio para sólo estos actos con el objeto de salir con lucimiento.

"No ha sido así, pues en los exámenes privados que hay cada tres meses en la Academia, han desempeñado a satisfacción del director y de los individuos consulares que concurren a ellos según el reglamento, las preguntas que se les han hecho conforme a su ocupación, sin dar lugar a reconvenciones, y sin que se hayan visto en la precisión de imponer las penas que para estos casos están dispuestas en contra de los inaplicados.

"Todo esto manifiesta la asiduidad en el trabajo, puesto que sin ella no es posible posesionarse de unos conocimientos cuya entrada es tan árida y tan penosa; no pudiendo vencer el desfallecimiento que imprime aun a los hombres formados, cuyo entendimiento está acostumbrado a la meditación, sin abandonar las distracciones propias a la edad y trabajar con constancia."
Carlos Borches

Más información
Programa de Historia de la FCEyN - Biblioteca Digital FCEyN-UBA
http://digital.bl.fcen.uba.ar/Download/002_LaMensula/002_LaMensula_004.pdf


Sobre Altolaguirre y Belgrano:
http://digital.bl.fcen.uba.ar/Download/Cable/Cable_0677.pdf