jueves, 15 de junio de 2017

La juventud se levanta contra los fariseos de la Reforma


El 15 de junio de 1918 los profesores de la Universidad de Córdoba se reunieron para elegir rector de acuerdo a un mecanismo novedoso impuesto por una larga lucha del movimiento estudiantil.

Todo parecía marchar tal como lo reclamaban los estudiantes reformistas cuando una maniobra de los profesores conservadores estuvo a punto de consagrar su candidato. La reacción estudiantil fue enérgica: asaltaron la sala y nuevamente se hicieron del control de la Universidad.  “De nuevo luchamos contra las camarillas ensoberbecidas. La Juventud se levanta contra los fariseos de la Reforma (…) ni amenazas ni apremios han de dominarnos porque trabajamos para el bien de la Patria” 

Unos días después aparecía el Manifiesto Liminar que durante décadas fue la proclama de los universitarios latinoamericanos comunicando al mundo la vocación revolucionaria de la juventud americana.

Manifiesto Liminar

La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América
Manifiesto de la Federación Universitaria de Córdoba - 1918

Hombres de una república libre, acabamos de romper la última cadena que en pleno siglo XX nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resulto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.

La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta, porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y porque era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contra-revolucionarios de Mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y -lo que es peor aún- el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la Ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.

Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de Autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios, no solo puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la substancia misma de los estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: Enseñando. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y de consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no a una labor de Ciencia. Mantener la actual relación de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclama el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de Ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.
Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de Autoridad que en estas Casas es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa-dignidad y la falsa-competencia.

Ahora advertimos que la reciente reforma, sinceramente liberal, aportada a la Universidad de Córdoba por el Dr. José Nicolás Matienzo, sólo ha venido a probar que el mal era más afligente de los que imaginábamos y que los antiguos privilegios disimulaban un estado de avanzada descomposición. La reforma Matienzo no ha inaugurado una democracia universitaria; ha sancionado el predominio de una casta de profesores. Los intereses creados en torno de los mediocres han encontrado en ella un inesperado apoyo. Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de una orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección. Entonces la única puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heroico de la juventud. El sacrificio es nuestro mejor estímulo; la redención espiritual de las juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son -y dolorosas- de todo el continente. Que en nuestro país una ley -se dice- la de Avellaneda, se opone a nuestros anhelos. Pues a reformar la ley, que nuestra salud moral los está exigiendo.

La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante solo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de alma, los creadores de verdad, de belleza y de bien.

La juventud universitaria de Córdoba cree que ha llegado la hora de plantear este grave problema a la consideración del país y de sus hombres representativos.

Los sucesos acaecidos recientemente en la Universidad de Córdoba, con motivo de elección rectoral, aclara singularmente nuestra razón en la manera de apreciar el conflicto universitario. La Federación Universitaria de Córdoba cree que debe hacer conocer al país y América las circunstancia de orden moral y jurídico que invalidan el acto electoral verificado el 15 de junio. El confesar los ideales y principios que mueven a la juventud en esta hora única de su vida, quiere referir las aspectos locales del conflicto y levantar bien alta la llama que está quemando el viejo reducto de la opresión clerical. En la Universidad Nacional de Córdoba y en esta ciudad no se han presenciado desordenes; se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente. Referiremos los sucesos para que se vea  cuanta vergüenza nos sacó a la cara la cobardía y la perfidia de los reaccionarios. Los actos de violencia, de los cuales nos responsabilizamos íntegramente, se cumplían como en el ejercicio de puras ideas. Volteamos lo que representaba un alzamiento anacrónico y lo hicimos para poder levantar siquiera el corazón sobre esas ruinas. Aquellos representan también la medida de nuestra indignación en presencia de la miseria moral, de la simulación y del engaño artero que pretendía filtrarse con las apariencias de la legalidad. El sentido moral estaba oscurecido en las clases dirigentes por un fariseísmo tradicional y por una pavorosa indigencia de ideales.

El espectáculo que ofrecía la Asamblea Universitaria era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena voluntad del futuro rector exploraban los contornos en el primer escrutinio, par inclinarse luego al bando que parecía asegurar el triunfo, sin recordar la adhesión públicamente empeñada, en el compromiso de honor contraído por los intereses de la Universidad. Otros -los más- en nombre del sentimiento religioso y bajo la advocación de la Compañía de Jesús, exhortaban a la traición y al pronunciamiento subalterno. (¡Curiosa religión que enseña a menospreciar el honor y deprimir la personalidad! ¡Religión para vencidos o para esclavos!). Se había obtenido una reforma liberal mediante el sacrificio heroico de una juventud. Se creía haber conquistado una garantía y de la garantía se apoderaban los únicos enemigos de la reforma. En la sombra los jesuitas habían preparado el triunfo de una profunda inmoralidad. Consentirla habría comportado otra traición. A la burla respondimos con la revolución. La mayoría expresaba la suma de represión, de la ignorancia y del vicio. Entonces dimos la única lección que cumplía y espantamos para siempre la amenaza del dominio clerical.
La sanción moral es nuestra. El derecho también. Aquellos pudieron obtener la sanción jurídica, empotrarse en la Ley. No se lo permitimos. Antes de que la iniquidad fuera un acto jurídico, irrevocable y completo, nos apoderamos del Salón de Actos y arrojamos a la canalla, solo entonces amedrentada, a la vera de los claustros. Que es cierto, lo patentiza el hecho de haber, a continuación, sesionada en el propio Salón de Actos de la Federación Universitaria y de haber firmado mil estudiantes sobre el mismo pupitre rectoral, la declaración de la huelga indefinida.
 En efecto, los estatutos reformados disponen que la elección de rector terminará en una sola sesión, proclamándose inmediatamente el resultado, previa lectura de cada una de las boletas y aprobación del acta respectiva. Afirmamos sin temor de ser rectificados, que las boletas no fueron leídas, que el acta no fue aprobada, que el rector no fue proclamado, y que, por consiguiente, para la ley, aún no existe rector de esta universidad.

La juventud Universitaria de Córdoba afirma que jamás hizo cuestión de nombres ni de empleos. Se levantó contra un régimen administrativo, contra un método docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones públicas se ejercitaban en beneficio de determinadas camarillas. No se reformaban ni planes ni reglamentos por temor de que alguien en los cambios pudiera perder su empleo. La consigna de "hoy par ti, mañana para mí", corría de boca en boca y asumía la preeminencia de estatuto universitario. Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener  a la Universidad apartada de la Ciencia y de las disciplinas modernas. Las lecciones, encerradas en la repetición interminable de viejos textos, amparaban  el espíritu de rutina y de sumisión. Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de mantener en clausura a la juventud, creyendo que la conspiración del silencio puede ser ejercitada en contra de la Ciencia. Fue entonces cuando la oscura Universidad Mediterránea cerró sus puertas a Ferri, a Ferrero, a Palacios y a otros, ante el temor de que fuera perturbada su plácida ignorancia. Hicimos entonces una santa revolución y el régimen cayó a nuestros golpes.

Creímos honradamente que nuestro esfuerzo había creado algo nuevo, que por lo menos la elevación de nuestros ideales merecía algún respeto. Asombrados, contemplamos entonces cómo se coaligaban para arrebatar nuestra conquista los más crudos reaccionarios.

 No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía de una secta religiosa, no al juego de intereses egoístas. A ellos se nos quiere sacrificar. El que se titula rector de la Universidad de San Carlos ha dicho su primera palabra: "prefiero antes de renunciar que quede el tendal de cadáveres de los estudiantes". Palabras llenas de piedad y amor, de respeto reverencioso a la disciplina; palabras dignas del jefe de una casa de altos estudios. No invoca ideales ni propósitos de acción cultural. Se siente custodiado por la fuerza y se alza soberbio y amenazador. ¡Armoniosa lección que acaba de dar a la juventud el primer ciudadano de una democracia Universitaria!. Recojamos la lección, compañero de toda América; acaso tenga el sentido de un presagio glorioso, la virtud de un llamamiento a la lucha suprema por la libertad; ella nos muestra el verdadero carácter de la autoridad universitaria, tiránica y obcecada, que ve en cada petición un agravio y en cada pensamiento una semilla de rebelión.

La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.

La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su Federación, saluda a los compañeros de la América toda y les incita a colaborar en la obra de libertad que inicia.

21 de junio de 1918

Enrique F. Barros, Horacio Valdés, Ismael C. Bordabehere, presidente. Gurmensindo Sayago, Alfredo Castellanos, Luis M. Méndez, Jorge L. Bazante, Ceferino Garzón Maceda, Julio Molina, Carlos Suárez Pinto, Emilio R. Biagosch, Angel J. Nigro, Natalio J. Saibene, Antonio Medina Allende, Ernesto Garzón.

Para una aproximación a los sucesos de la reforma se puede consultar La Ménsula Nro 5
http://digital.bl.fcen.uba.ar/Download/002_LaMensula/002_LaMensula_005.pdf

domingo, 12 de febrero de 2017

El SAC-I/SAC-B (Una historia... IV)

Hasta ahora me he referido a los gestores del  primer satélite argentino de fines científicos.  En este post contaremos los instrumentos que embarcó y el triste final.

La foto de abajo reproduce la carátula y segunda página de la justificación y plan científico del, todavía llamado SAC-I (gentilmente cedida por Marcos Machado). Están firmadas, entre otros, por Marcos Machado (Investigador Principal), Horacio Ghielmetti, Hugh Hudson y Brian Dennis como co-investigadores.  De todos ellos ya hemos hablado anteriormente.





















Esta versión original del plan no es la que finalmente voló.  En el site de la CONAE se encuentra información actualizada que reproduzco. El satélite (rebautizado como SAC-B) tendría 191 kg de peso (50 serían de "carga útil", o sea los instrumentos propiamente dicho) y sería lanzado por un cohete Pegasus XL que despegaba desde un avión a 12.000 m de altura.  En el satélite se acomodarían cuatro instrumentos:: Cubic (USA), HXRS (Argentina), GXRE (USA) e ISANA (Italia).  En la figura de abajo vemos le ubicación de los diferentes instrumentos en el satélite
El SAC-B y sus instrumentos. Tomado del site del instrumento Cubic (12-02-2017)
CUBIC: Cosmic Unresolved Background Instrument using CCDs (Instrumento de detección de la radiación cósmica difusa por medio de  CCDs) era un detector de rayos-X blandos (SXR) en la banda de energía entre 0,2 y 10 keV (para una definición del eV ver aquí). Su fin era estudiar el espectro de radiación difusa, cuyo origen  inlcuye una multiplicidad de fuentes: nucleos de galaxias activas (AGN), radiación de fondo de la Vía Láctea, y el medio interestelar caliente a pocos parsecs de distancia del Sol.  Este instrumento no solar, fue diseñado y construido por el Departamento de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos (Penn State University). Traduzco y transcribo las frases finales del site oficial del instrumento
Quisiera usar esta oportunidad para expresar mis agradecimientos a la CONAE e INVAP por el excelente trabajo que hicieron en el SAC-B. En sus pocas horas de operación, el SAC-B demostró que Argentina sabe como construir un satélite exitoso. Lamentablemente, no pudimos prender los instrumentos y demostrar sus capacidades. En este momento CUBIC es sólo un tributo a la memoria de Mario Gulich, el project manager original, que falleció trágicamente en 1994. Una placa que conmemora las contribuciones de Mario a la creación del SAC-B, ahora orbita la Tierra a bordo de CUBIC. 
GXRE: Goddard X-Ray Experiment (Expertimento de Rayos-X de Goddard) El Goddard Space Flight Center  proveyó un instrumento doble.  Contaba con un detector de SXR para observar fulguraciones solares y que actuaba en conjunto con el HXRS llamado SoXS, y de un espectrómetro en la banda de 20 a > 300 keV para observar Gamma-ray bursts, llamado GRaBS.

HXRS: Hard X-Rays Spectrometer (Espectrómetro de Rayos-X Duros) era el único instrumento diseñado y construído en Argentina.  Copio abajo su descripción, tal como aparece en el site de la CONAE (copiado el 12-02-2014)
El Espectrómetro de Rayos X Duros (Hard X-Ray Spectrometer – HXRS), provisto por la CONAE y desarrollado por el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE, Argentina), destinado al estudio de las erupciones de rayos gamma y de las emisiones de rayos X emitidos en las fulguraciones solares.  El HXRS observa el espectro de rayos X duros entre 20 y 320 keV de eventos rápidamente variables, en escalas temporales de decenas de milisegundos, con capacidad de proveer información de la evolución temporal de las emisiones de rayos X tanto en fulguraciones solares como en erupciones no-solares de radiación gamma.
ISENA: Imaging Particle Spectromenter for Energetic Neutral Atoms (Espectrógrafo de partículas  para átomos neutros energéticos) era un instrumento diseñado por el Instituto di Fisica dello Spazzio Interplanetario (IFSI) ahora parte del Instituto Nazionale di Astrofisica (INAF). El objetivo de este instrumento es proveer informaciones sobre átomo neutros en el espacio exterior a la Tierra.

Como puede verse, el proyecto original de 1987 de construir un stélite dedicado unicamente a la observación de fulguraciones solares, quedó finalmente reformado para un satélite de objetivos múltiples, aunque con mayoría de instrumentos en el rango de los rayos-X de observación.  La plataforma del satélite (o sea, donde se coloca cada uno de los instrumentos, que además debe proveer energía eléctrica, comunicaciones y estabilidad y apuntamiento) fue construída por INVAP, que también construyó el HXRS e integró el instrumento. INVAP no tenía en aquella época ninguna experiencia en satélites, pero ya era una empresa de alta tecnología.  Las pruebas del satélite fueron realizadas en el Laboratório de Integração e Testes (LIT) del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE) en la ciudad de São José dos Campos (Brasil).  El IFSI,además de construir el ISENA, proveyó los paneles solares. La National Astronautic and Space Administration (NASA) fue encargada de hacer el lanzamiento por medio del cohete Pegasus XL además de construir el CUBIC y el GXRE.
Representación artística del SAC-B.

El Final del SAC-B. Como anticipamos antes, el SAC-B tuvo un triste final, aunque no porque fallara. Quien falló fue el cohete lanzador Pegasus.  El 4 de noviembre de 1996 se realizó el lanzamiento desde la base Wallops. El Pegasus iba adosado a un avión Lockheed L-1011. El satélite debía ser desacoplado en la tercera fase del lanzamiento 10 minutos después del despegue (separación del avión L-1011) del coehete. Sin embargo, cuando el satélite pasó encima de la base de recepción de datos (telemetría) se constantó que no se había producido la separación.  Se pudo abrir los paneles solares, pero al quedar preso al cohete, no pudieron ser orientados en dirección al Sol. Por este motivo las baterías no fueron recargadas y así el satélite y sus instrumentos murieron junto con la energía de la batería.  Mientras hubo electricidad suficiente para funcionar se constató que todos los sistemas, funcionaban nominalmente, lo que puede ser considerado un éxito total para la CONAE/INVAP. También el satélite HETE, lanzado conjuntamente con el SAC-B, corrió la misma suerte. Posteriormente se verificó que la causa de la falla fue un problema eléctrico en el Pegasus XL. Hasta 1998 la CONAE intentó infructuosamente revivir al SAC-B.

A la fecha de su lanzamiento, Horacio Ghielmetti y Mario Gulich ya habían fallecido.    La CONAE construyó y lanzó exitosamente tres satélites más de la serie SAC. En la actualidad tiene en construcción y/o desarrollo el SABIA-Mar y la serie  SAOCOM.

Fuentes de Interés

Site oficial del SAC-B en CONAE

Biblioteca de Misiones Espaciales del JPL

Site oficial del Instrumento CUBIC

Briefing de la firma del acuerdo entre Argentina y Estados Unidos para la cooperación satelital (1991)

Informe oficial deNASA sobre al lanzamiento del SAC-B



martes, 31 de enero de 2017

Una historia de los satélites argentinos (III)

Para poder continuar con estos post tuve que entrar en contacto via email con algunos de los participantes de la reunión de Buenos Aires que relato en la pimera entrada de esta serie. Así que primero escribí a Hugh Hudson (Berkeley) que me puso en contacto con Brian Dennis (NASA Goddard Space Flight Center). Brian recordaba mejor la reunión y me confirmó que entre los asistentes argentinos se econtraban, además de los mencionados Marta Rovira, Ana María Hernández y Mario Gulich, Marcos Machado.

Fue un grosero error no haber incluido a Marcos en mi segundo post, y le pedí disculpás después de manera personal por email.  Marcos fue una de las personas clave en el desarrollo del primer satélite de aplicaciones científicas argentino.  Como investigador su campo es el estudio de las fulguraciones solares, y gran parte de su carrera profesional la pasó en los Estados Unidos.  Residiendo allí es que se convirtió en uno de los Investigadores Principales (Co PI en inglés) del instrumento HXIS que fue instalado a bordo del satélite Solar Maximum Mission, que estuvo activo entre 1980 y 1989 y fue gran fuente de novedades.

No creo equivocarme al decir que fue a instancias de Marcos que el SAC-I sería un satélite de observaciones solares volcado al estudio de las fulguraciones.  Y creo que tampoco me equivoco al decir que su pasaje por el SMM fue trascendente. El segundo pié de apoyo al proyecto lo dio Mario Acuña, de quien ya me referí antes. Mario, que trabajaba en NASA desde 1970, se había especializado en el estudio del campo magnético de los planetas, habiendo diseñado muchos de los instrumentos que volaron en sondas y que fueron usados por él mismo para analizar sus datos.  Mario era muy respetado en NASA por su trabajo y ganó varios premios a lo largo de su carrera.

El SAC-I (después bautizado de SAC-B) durante los tests
en la cámara de vacío en Brasil (tomado de
http://www2.astro.psu.edu/xray/cubic/photos/SAC-B.solar_platform.gif.html)
El tercer pié científico de la aventura satelital fue el recordado Horacio Ghielmetti, en esa época director del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE). El interés del Ghielmetti eran los Gamma Rays Bursts (GRB) y otras emisiones de altas energías provenientes del espacio más profundo, era además un entusiasta de la exploración espacial. Recuerdo que para demostrar su fidelidad al espacio, una vez me mostró su anillo de boda, que recordaba la fecha del lanzamiento del Sputnik (!). El IAFE contaba ya con un grupo de física solar destacado (entre los que se contaban Ana María Hernández y Marta Rovira), y además en la década del 70 había construido varios globos científicos. En su edificio tenía un taller para hacer el montaje de las góndolas que cargan los instrumentos. Esta actividad le había llevado a contar con Mario Gulich entre sus miembros, físico especializado en  ingeniería espacial. Así es que no debe haber sido difícil convencer a Ghielmetti de la importancia de los instrumentos propuestos en el SAC-I.

El cuarto apoyo del proyecto fue la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE). Como ya comenté antes, fue finalmente reformada para dar lugar a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) a inicios de la década de 1990.

Brian Dennis, del Goddard Space Flight Center de NASA, me contó algunas anécdotas de la visita.  Entre otras, que fueron recibidos por el presidente de la república, Raul Alfonsín, lo que demuestra la importancia del proyecto.  Brian recuerda además, haber comido un bife de chorizo por un precio inferior a los 10 dólares.  El equipo liderado por él propuso un espectrómetro en la banda de Rayos-X blandos que fue construido en Goddard e instalado en el SAC-I.

Detalles del SAC-I/SAC-B, en próximos posts.

jueves, 19 de enero de 2017

Una historia de los satélites científicos argentinos (II)

Bellísima imagen del Sol capturada en el extremo UV
por el Solar Dynamic Observer de NASA. 
Como dije en el post anterior los comentarios sobre el artículo de Ghielmetti van aquí.  Y comienzo con un poco de historia: Ghielmetti habla de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) que estaba bajo la órbita de la Fuerza Aérea Argentina.  Hacia fines del mandato del presidente Raul Alfonsín estalló el escándalo del Misil Cóndor, que estaba siendo desarrollado por la CNIE. Cuando Carlos Menem asumió la presidencia, decidido a mostrar buenas intenciones a Estados Unidos ordenó: 1) destruir todos los componentes del misil Cóndor y 2) desmontar la CNIE creando una institución civil con la función de desarrollar la exploración espacial con fines económicos y científicos. Nació así la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en 1991 y presidida, temporariamente por el astrónomo decano de la argentina en aquella época, el Dr. Jorge Sahade, y poco después por el físico argentino nacido en Italia, Dr. Conrado Varotto, ya conocido por haber montado a comienzos de los años '80 la planta de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu y de haber creado la empresa del estado Invap para proveer servicios de ingeniería de alta calidad y precisión. Varotto continua al mando de la CONAE lo que demuestra el interés que han tenido todos los gobiernos argentinos desde 1991 (y yo cuento ya 6 presidentes diferentes, con más de un año en el cargo) en mantener la política de desarrollo espacial.  Esto es lo que se llama una política de estado. 

El principal socio de la CONAE ha sido siempre la NASA de Estados Unidos.  Y es aquí donde el artículo de Ghielmetti muestra su importancia cuando lo titutla:  La NASA se interesa en un proyecto argentino. Era la primera vez que esto ocurría.  No era casual tampoco, además de su capacidad científica y tecnológicas, Argentina había dado que hablar en aquellos años, al salir de una grave dictadura en 1983 recuperando sus instituciones republicanas rapidamente. Aunque la reunión que relata el artículo transcurre en 1987, yo supongo que las conversaciones empezaron uno o dos años antes.

Empiezo sin embargo por una crítica al texto de  Ghielmetti, que cita a los investigadores norteamericanos participantes de la reunión, pero no nos nombra ningún argentino... sí menciona uno, el Dr. Mario Acuña, cordobés de nacimiento y tucumano de corazón, Mario fue muy joven a trabajar a la NASA y allí se quedó, participando de las mayores misiones espaciales de los años 60, hasta el 2000. Su prematura muerte, no le permitió ver a la sonda New Horizons llegar a Plutón, ni al MESSENGER estudiar  a Mercurio. Sin ninguna duda Mario fue el eslabón entre Argentina y la NASA.  Yo voy a arriesgar algunos nombres de aquella reunión: Marta Rovira (posteriormente directora del IAFE y más tarde Presidente del Directorio del CONICET), Ana María Hernández (ahora en CONAE) y Mario Gulich. Los tres desempeñaban su trabajo en el IAFE por aquellos años, Marta y Ana María estaban especializadas en física solar, mientras que Mario, que también era físico, era especialista en satélites, control orbital, etc y fue el hombre por detrás del SAC-I, rebautizado como SAC-B, fallecido tempranamente, nunca vio el fruto de su trabajo. Hoy en día el Instituto de Estudios Espaciales lo recuerda con su nombre.

Respecto de los investigadores nombrados, me complace decir que a Brian Dennis,  Gordon Hurford ; Robert "Bob" Lin y Hugh Hudson, conozco personalmente por mi actividad científica, y que con Hugh, ahora la mayor parte del tiempo residiendo en Glasgow, me une un lazo de  amistad. 

Sigo destacando frases
NASA se encargaría del cohete portador y del lanzamiento, y la construcción del satélite propiamente dicho (la plataforma) sería de responsabilidad argentina. Obviamente, este último aspecto sería el de mayor rédito tecnológico para el país, ya que permitirá capacitar a un grupo de técnicos para los futuros proyectos espaciales que deberán seguir al SAC I.
Me atrevo a decir que esta era la idea estratégica de Ghielmetti, por medio de un convenio de cooperación científica y tecnológica capacitar técnicos e ingenieros en la ingeniería espacial.  Trabajé con él como secretario, ligado al proyecto SAC, en 1988 y lo escuché decir estas ideas de su boca. Es más, él sostenía que desarrollar un lanzador era demasiado costoso y difícil, porque ningún país brinda información al respecto.  Los lanzadores generalmente son desarrollados por las fuerzas armadas, o, aunque no lo sean, se teme que podrán ser utilizados con fines bélicos. Por eso la información es altamente reservada.  En cambio, los satélites tienen objetivos comerciales o científicos e instituciones como NASA son proclives a compartir experiencias y conocimientos.  Además el mercado de satélites debería incrementarse en el futuro pensaba Ghielmetti, Argentina podría ganar un liderazgo en el área a nivel regional (o mudial), brindando servicios, construyendo satélites a pedido, etc, además de construir aquellos que le hicieran falta. El lanzador puede ser alquilado, en aquella época ya había tres países que ofrecían servicios: la Unión Soviética, Estados Unidos y la Comunidad Europea a través de de la Agencia Espacial Europea.

Respecto a la  propuesta científica, el obejtivo era estudiar fulguraciones solares, también llamadas de explosiones, erupciones  o, en inglés, flares. La propuesta argentina es bastante prudente: 

... un espectrómetro  gamma de resolución espectral intermedia (7.5% 2 en662 keV) construído con centelladores de NaI, un detector de neutrones rápidos, y radiación gamma de espectro continuo, y un detector de rayos X duros, con una resolución temporal de unos 100 ms. 
Confieso que no entiendo que significa 7.5% en662 keV, dejé el texto tal como aparece en el artículo original, supongo que quien transcribió la nota debe haberse equivocado.  Radiación gamma es, por definición o tradición, aquella cuyos fotones tienen energías superiores a 1 MeV (le recuerdo al lector que la energía de un fotón es igual al producto de su frecuencia por la constante de Planck: E = hf)  Los electrones producen un contínuo en radiación gamma durante las fulguraciones (emisión llamada bremsstrahlung), por encima de este continuo hay líneas espectrales producidas por excitaciones nucleares que evidencian la existencia de protones de más altas energías capaces de llegar hasta el núcleo atómico.  El detector de neutrones sirve para detectar partículas aceleradas durante las fulguraciones y que vienen en dirección a la Tierra. Por último se habla de un detector de rayos X duros con resolución temporal de 100 ms.  Rayos X son fotones con energía por encima de 1 keV aproximadamente (y por debajo de 1 MeV como dijimos antes).  Para la época en que este texto fue escrito, Ghielmetti probablemente consideraba una energía de 20 a 25 keV como Rayos X duros. La calificación de duro es muy flexible y los físicos solares no se ponen de acuerdo en cual es el límite inferior. Hoy en día, no menos de 50 keV.  Aparentemente se trataría de un detector de intensidad, sin imágenes y sin espectro (varias energías).  Supongo que el obejtivo era analizar la estuctura sub-segundo de las emisiones en rayos X duros.  

Por su parte los científicos norteamericanos proponen una instrumentación más osada.  Incluyen los modernos detectores de germanio (Ge) enfriados a 90 K, para obtener una resolución espectral muy alta (entre 0,5 y 5 keV) y una banda que abarca desde pocos keV hasta 20 MeV.  Los desafíos tecnológicos de este instrumento en aquella época eran tremendos, más aún para Argentina que daba sus primeros pasos en la ingeniería espacial.  Y esto lo resalta Ghielmetti cuando dice 


Este requirimiento impone condiciones particulares al satélite, ya que el enfriamento se haría utilizando radiadores apuntados permanentemente al espacio vacío (sin ver el Sol ni la Tierra) por lo que el satélite debe estar estabilizado en tres ejes.

Y agrega al final de ese párrafo


Esta alternativa que hace más poderosa la propuesta inicial, crea un deafío para los ingenieros argentinos, ya que la plataforma es más compleja.
RHESSI, satélite de osbervación solar de NASA
actualmente en operación. 
La segunda propuesta extranjera parece tratarse de una serie de cámaras (imagenadoras. Puedo usar este término?) en distintas frecuencias y con cadencias bastante altas. A pesar de que Ghielmetti dice que los instrumentos cubren una banda de menor energía (porque descartan los rayos gamma), eso no significa que no se puedan hacer diagnósticos de altísimas energías. En particular me gusta ver que proponían la inclusión de una cámara en el infra rojo lejano (far infra red , FIR).  Adivino que el origen de esta idea no pudo ser otro que Hugh Hudson, quien desde sus años de estudiante, y de forma pionera, se dedicó al estudio del FIR como diagnóstico de las explosiones solares, aunque, por motivos tecnológicos, com poca suerte. Respecto del espectrómetro en rayos X de altísima resolución temporal (10 ms) también se trata de un instrumento muy avanzado en su época.

En el proximo post, voy a hablar sobre el SAC-B y las secuelas de esta reunión en Buenos Aires. 


Una historia de los satélites científicos argentinos

Empiezo aquí una seria de posts sobre el origen de un programa de  satélites científicos argentinos. Y lo abro con la transcripción de un artículo que este año cumple los 30.  El artículo fue escrito por el querido Horacio Ghielmetti, en la época director del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) y publicado en  Astrofísica, una revista de divulgación científica elaborada por la Comisión de Astrófica que pretendía promover el estudio de la astrofísica en el nivel de graduación entre los estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.  Yo era uno de esos estudiantes que activamente colaboraba con la comisión y con la revista.  Alguna vez, la historia de esa comisión deberá ser contada, ya me he de encargar.

El artículo que copié más abajo tiene el valor de lo que historiadores llaman documento primario. Porque fue redactado por el el líder del proyecto de la construcción del primer satélite científico argentino, y porque lo redactó cuando aún estaba en fase de diseño y había muchas posibilidades y decisiones a tomar.  Los comentarios a este artículo irán en otro post, sólo resalto el título que le dió Ghielmetti: NASA se interesa en un proyecto argentino. La fecha de la publicación, agosto de 1987.

Los científicos de la NASA interesados 
en un proyecto argentino

por Horacio Ghielmetti
Director del IAFE


Entre el 30 de junio y el 3 de julio [N. del E.: de 1987] visitó Buenos Aires una importante delegación de la NASA. Fue su objetivo continuar conversaciones con autoridades de nuestra Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) y científicos argentinos sobre posibles formas de cooperación mutua en el proyectado satélite argentino SAC I (Satélite de Aplicaciones Científicas). El estudio y diseño de este satélite es realizado por ingenieros e investigadores del Centro Espacial San Miguel (CNIE) y del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (CONICET).

Portada de la Revista Astrofísica de donde este
artículo fue retirado
La delegación de NASA fue encabezada por el DR. Charles Pellerin, director de la División de Astrofísica, y el Dr. James Morrison, Director Adjunto de la División Relaciones Internacionales. Estuvo además integrada por un grupo de científicos especialistas en tecnología espacial y física solar, pertenecientes a centros de la NASA y universidades americanas: Mario Acuña y Brian Dennis (Goddard Space Flight Center, NASA); Uri Feldman (Naval Reserach Laboratory); Gordon Hurford (Caltech); Robert Lin (University of California at Berkeley), y Hugh Hudson (University of California at San Diego).

Luego de estas conversaciones y discuiones científicas, el proyecto SAC I puede convertirse en un programa cooperativo entre ambos organismos espaciales: el complejo instrumental sería provisto por científicos de ambos países, NASA se encargaría del cohete portador y del lanzamiento, y la construcción del satélite propiamente dicho (la plataforma) sería de responsabilidad argentina. Obviamente, este último aspecto sería el de mayor rédito tecnológico para el país, ya que permitirá capacitar a un grupo de técnicos para los futuros proyectos espaciales que deberán seguir al SAC I.

Para lograr estos objetivos la propuesta científica conjunta deberá ser cometida, antes de finalizar el año en curso, a los procedimientos ordinarios de selección y competencia de la NASA. El denominado programa EXPLORER de la agencia americana incluye, para los próximos años, un reducido número de cohetes SCOUT que es el portador adecuado para un satélite de las características del SAC I.

El SAC I es un satélite de bajo peso (150 kg) cuya misión científica se centra en la observación de la emisión esporádica de radiación; electromagnética y partículas de alta energía de las fulguraciones solares. La frecuencia de este fenómeno crece con las variación periódica de la actividad solar, cuyo próximo máximo será en 1991-1992, por lo que el lanzamiento del SAC I está previsto para febrero de 1992.

La órbita elegida es casi-polar, heliosincrotrónica en el plano 6-18 en hora local (órbita crepuscular) y obviamente, los intrumentos deberán estar permanetemente apuntando hacia el Sol. Esta órbita asegura al satélite unos 9 meses sin eclipse.

La propuesta original argentina incluía un espectrómetro gama de resolución espectral intermedia (7.5% 2 en662 keV) construído con centelladores de NaI, un detector de neutrones rápidos, y radiación gama de espectro continuo, y un detector de rayos X duros, con una resolución temporal de unos 100 ms. El satélite estaría estabilizado por rotación (15 rpm) y controlado por bobinas magnéticas.

Las discusiones actuales llevaron a dos configuraciones instrumentales alternativas, ambas para la observación de las fulguraciones solares, aunque centradas en aspectos distintos del fenómeno.  La primera misión, muy similar por su objetivo a la planeada originalmente, incorpora un espectrómetro X-gamma de muy alta resolución espectral (0.5 a 5 keV en el rango de 10 keV a 20 MeV de funcionamiento), un espectrómetro X tabién en alta resolución espectral, con detectores de estado sólido, y el detector de neutrones original.  El detector X-gamma es un sistema novedoso que utiliza 4 cristales segmentados de Ge de alta pureza y debe ser enfriado a unos 90 K. Este requirimiento impone condiciones particulares al satélite, ya que el enfriamento se haría utilizando radiadores apuntados permanentemente al espacio vacío (sin ver el Sol ni la Tierra) por lo que el satélite debe estar estabilizado en tres ejes. Esta orientación se obtendría utilizando el concepto de estabilización por gradiente gravitatorio, con el detector montado en un brazo extendido unos tres metros fuera del cuerpo del satélite. Esta alternativa que hace más poderosa la propuesta inicial, crea un deafío para los ingenieros argentinos, ya que la plataforma es más compleja.

La segunda alternativa se encuentra en el estudio de la dinámica de los plasmas de altas temperaturas, producidos durante el proceso de erupción solar. Sus instrumentos cubren una zona de radiación de menor energía, incorporando la posibilidad de obtener imágenes de la región emisora de rayos X, con resoluciónes espaciales comparables a las mejores obtenidas por los satélites anteriores. Incluye también un espectrómetro de Bragg de cristal plano, un espectrómetro de rayos X duros con alta resolución temporal (10 ms) y un complejo de instrumentos en las bandas XUV, EUV, Lyman-alpha y aún el infrarrojo lejano. La operación del espectrómetro de imágenes y el de Bragg requieren que el satélite rote continuamente, tal como se proyecta en la versión original del SAC I.

El detalle de ambos complejos instrumentales es extenso y se dará en futuros artículos sobre el SAC I.


martes, 30 de agosto de 2016

Plutón y la Conjetura de Titius-Bode

Imagen de Plutón tomada por la
sonda New Horizons (NASA)
Hace 10 años, el 26 de agosto de 2006, en la ciudad de Praga, capital de la República Checa, se reunió la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional (UAI) para decidir, entre otras cosas, que Plutón, último planeta del Sistema Solar, no sería más un planeta. O si se quiere poner de otra forma, para definir lo que la mayoría de los astrónomos entiende por planeta.

Desterrado del Olimpo de los planetas, Plutón fue primero definido como una categoría en sí misma: la de los plutoides. No pasó mucho tiempo para que el nombre fuera remplazado por el de planeta enano.  Mas adelante voy a discutir los motivos de esta decisión, ahora quiero comentar que no fue la primera vez que algo así ocurría. Y todo se lo debemos, creo yo, a una conjetura que nunca fue probada y que ahora todos creen falsa: me refiero a la llamada Ley de Titius-Bode.

La Conjetura de Titius-Bode

Primero las presentaciones. Johan Daniel Tietz fue un astrónomo alemán que al ganar una posición como profesor en Wittemberg latinizó su apellido para Titius.  Él encontró una cierta regularidad en la posición de los planetas que se encuentra graficada en la figura.  Seis años más tarde, Johann Elert Bode, astrónomo alemán también, utilizó la conjetura de Titius para prever la existencia de un planeta entre las órbitas de Marte y Júpiter.  Así nacía esta ley que en realidad siempre debió ser llamada de conjetura. Podemos explicarla de la siguiente manera: el logaritmo de la distancia al Sol de cada planeta es proporcional a la posición numérica que ocupa en el orden planetario. En la figura hemos colocado en el eje de las ordenadas la distancia al Sol (representada por el semi-eje mayor) en escala logarítmica; en el eje de las abscisas tenemos el ordinal del planeta, o sea '1' es Mercurio, '2' es Venus, etc.  Los puntos rojos representan los planetas conocidos cuando Titius y Bode formularon la conjetura: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno. Noten que Júpiter es el sexto planeta porque  en el quinto lugar hemos colocado  un cuadrado azul. Esto es lo que notaron Titius y Bode: para cumplir la regla era necesaria la presencia de un planeta entre Marte (4) y Júpiter (6) todavía por descubrir.  En 1781, Friederich Wilhelm Herschel (también alemán, pero trabajando para la Corona Inglesa) descubrió Urano. Es el planeta número 8  y su distancia está de acuerdo con la conjetura.


En el año 1800 comenzó la Caza al Quinto Planeta y quien ganó la competencia fue un sacerdote italiano de nombre Giuseppe Piazzi. La primera vez que lo vio era el 1 de Enero de 1801, aunque el anuncio oficial ocurrió el 24 del mismo mes. La revista que había lanzado la carrera publicó el hallazago en su edición de Septiembre de 1801. La posición del planeta correspondía  a las ideas de Titius y Bode: la Conjetura se comprobaba nuevamente.  Piazzi llamó a su planeta Cerere Ferdinandea: el primer nombre es la diosa romana de la agricultura,  Ceres,  en italiano, el segundo hace referencia al Rey Ferdinando de Sicilia donde trabajaba Piazzi. Sólo restó el nombre de la diosa romana  por suerte. Sin embargo, poco después de su descubrimiento, planetas similares comenzaron a ser descubiertos con órbitas parecidas. En 1802, por ejemplo, Herschel descubrió Pallas, otro pequeño planeta, tan pequeño que no podían observar su superficie ni con los mejores telescopios de su época a pesar de estar a una distancia inferior a la de Júpiter. Herschel acuñó el término asteroide, es decir pseudo estrella: como a las estrellas, no podemos observar su superficie pero a diferencia de las estrellas, su posición en el cielo cambia rapidamente.

Hacia 1860 había tantos objetos a la distancia de Ceres y Pallas, que los astrónomos coincidieron en que se trata de algo diferente.  El término asteroide fue mayormente aceptado y se empezó a hablar del Cinturón de Asteroides. Ceres salió del Olimpo planetario, hoy en día es considerado un planeta menor.

Mientras tanto la conjetura de Titius-Bode continuaba viva. En 1846, Johann Gotfried Galle, astrónomo alemán, trabajando junto con Urbain Le Verrier, astrónomo francés, descubrían Neptuno. En la figura de arriba aparece con el número 9, y su distancia, nuevamente, corrobora la conjetura.

Plutón: un planeta muy extraño

Y vamos ahora a entrar en la historia de Plutón, noveno planeta del Sistema Solar hasta el 26 de agosto de 2016 desde su descubrimiento en 1930.  Percival Lowell era un comerciante millonario, matemático y astrónomo oriundo de Boston que fundó y financió un observatorio en Flagstaff, estado de Arizona (Estados Unidos), en 1906. Una de las misiones que se impuso fue encontrar un misterioso Planeta X más allá de Neptuno.  Qué motivos tenía para creer que detrás de Neptuno debía haber un planeta? Probablemente se basaba en perturbaciones en la órbita de Neptuno.  Aunque muchas de estas perturbaciones eran diferencias en la posición esperada respecto a la observada, en razón de imprecisiones en el cálculo de la órbita. Ocurre que el sistema solar es principalmente gobernado por el Sol, pero para encontrar con precisión de segundos de arco la posición de cualquier objeto es necesario incluir los demás cuerpos masivos. Así el problema de dos cuerpos se tranforma en un problema de N cuerpos y su solución requiere de sofisticadas técnicas de cálculo numérico.  

Yo arriesgo otra hipótesis, así como Bode previó la existencia de un planeta entre Marte y Júpiter y apareció Ceres, así como Herschel extrapoló la conjetura de Titius-Bode y encontró  a Urano, Powell puede haber pensado que la secuencia debía continuar y siguió la búsqueda más allá de Neptuno.  

En 1916 Powell falleció y después de una larga batalla judicial con el observatorio cerrado, una vez reabierto (1926), en 1929 un joven de 23 años, Clyde Tombaugh fue encargado de continuar la búsqueda del Planeta X.  El 18 de febrero de 1930 anunció el descubrimiento y después de una larga competencia con millares de sugerencias, la UAI le dio el nombre de Plutón, dios romano conocido como Hades en Grecia, quien debía cuidar del submundo, frío y oscuro, a diferencia de sus hermanos Poseidon, Señor de los mares, y Zeus, de los cielos.  El descubrimiento de Plutón, parecía marcar un desplazamiento de la astronomía desde Europa hacia los Estados Unidos. Recordemos que apenas un año antes, Edwin Hubble, usando el telescopio de 100 pulgadas de Mount Wilson,  había encontrado la relación entre distancia y corrimiento al rojo de las galaxias, abriendo espacio para la cosmologia observacional.

Las cosas no fueron fáciles para Plutón.  Su bajo brillo y tamaño no permitía hacer estudios analíticos precisos.  Su distancia además requirió de muchos años para poder derivar los parámetros de su órbita.  A medida que en décadas posteriores los estudios avanzaron, Plutón se reveló extraordinario en comparación con los demás planetas.  Con una excentricidad de casi 0.25 su órbita es la más elíptica. Sólo Mercurio se aproxima con un valor de 0.2 (tal vez debido a efectos del Sol?). Todos los demás tienen valores por debajo de 0.1 y en muchos casos menores a 0.01 ! La excentricidad de la órbita hace que en algunos momentos quede más interno que Neptuno, su vecino.  

No es la única extrañeza de Plutón, la inclinación de su plano orbital es de 17°. Sólo Mercurio tiene un valor por encima de 5° (7° más exactamente), los demás están muy por debajo de los 5°. La excentricidad e inclinación de la órbita, parecen poner en jaque la teoría laplaciana de la formación del Sistema Solar: una nube en rotación que fue condensando los diferentes planetas.  

Pero el hecho que siempre me llamó la atención en Plutón es su bajísima densidad.  Primero una aclaración, los planetas se dividen en rocosos y gaseosos. En los primeros prima la materia condensada (líquida y sólida) en los segundos los gases.  Parece haber una armonía en el sistema solar, ya que Mercurio, Venus, Tierra y Marte son rocosos, mientras que Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno son gaseosos.  Plutón vuelve a quebrar la secuencia porque se trata de un planeta rocoso. Pero además por su baja densidad. Los planetas rocosos tienen densidades de alrededor de 5 g/cm3 (excepto Marte cuya densidad es ligeramente menor que 4 g/cm3). Los planetas gaseosos tienen densidades del alrededor de 1 g/cm3 oscilando entre Saturno con 0.7 g/cm3 y Neptuno con 1.76 g/cm3.  Plutón es nuevamente la excepción ya que posee una densidad de 1.1 g/cm3! Más que rocoso parece esponjoso. (Nota: para escribir este post estoy usando los datos del libro Astrophysical Quantities, 4ta edición, 1999.  Esto, para justificar las decisiones tomadas en 2006.  La sonda New Horizons trajo valores más precisos, y hoy sabemos que la densidad es 1.8 g/cm3.  Para mi gusto, sigue siendo una esponja)

En 1978 se sumó una nueva sorpresa al catálogo de hechos extraordinarios de Plutón: fue observado un satélite natural (Caronte).  En 2005, dos nuevos compañeros se agregaron a la lista, Nix e Hidra. En 2011, cuando Plutón ya no era más un planeta, otro más (Kerberos) y en 2012 el quinto (Styx).  Recuerdo a los lectores que, de los planetas rocosos, sólo la Tierra cuenta con un satélite de proporciones considerables, mientras que Marte es orbitado por dos pequeñas piedras llamadas Fobos y Deimos.  Ni Mercurio ni Venus tienen compañía.  Sólo los planetas gaseosos, cuyas masas son muy grandes en comparación con la de la Tierra, poseen un sistema de satélites complejo, algunos con decenas de miembros.  Plutón, con una masa del 2% de la de Marte y 0.2% de la de la Tierra, cuenta con cinco satélites naturales.  

Todos estos detalles iban aumentando la suspicacia de los astrónomos.  De hecho ya en 1930 algunos especularon con que Plutón no estaría sólo en esa región trans-neptuniana. Y en 1943 Kenneth Edgeworth publicó la hipótesis de la existencia de un cinturón de asteroides trans-neptunianos. La historia quiso que fuese el nombre de Gerard Kuiper el más recordado, por haber predicho en 1951 la existencia, durante la formación del sistema solar, de un cinturón donde hoy se encuentra Plutón.  Si el Planeta de la Oscuridad tuviese la masa de la Tierra (en 1951 así se creía) habría barrido con aquellos restos de la formación del sistema planetario. Las controversias siguieron hasta que en 1992 se detectó el primer Kuiper Belt Object (KBO).  Hacia 2005, muchos objetos de tamaños y masas comparables a las de Plutón habían sido descubiertos.  Todo astrónomo que descubría un KBO  reclamaba el derecho de ser reconocido por haber encontrado un nuevo planeta en el Sistema Solar, o sea, la fama y gloria de Herschel (o Galileo, quien no descubrió planetas, pero si satélites en Júpiter). La situación obligó a tomar una decisión

Qué es un planeta?

Y así volvemos al sábado 26 de agosto de 2006, en la bellísima Praga, alguna vez capital imperial y casa de grandes astrónomos y físicos (allí vivieron y trabajaron Kepler, Mach y Einstein, por dar algunos nombres nomás).  Un grupo de astrónomos panetarios decidió que había dos opciones, o declarar que cualquier objeto orbitando en torno al Sol es un planeta (y eso incluye, por ejemplo, a los cometas) o encontrar una definición de planeta que acomode a Mercurio hasta Neptuno, y deje de lado a Plutón.  En los corredores de las reuniones científicas que preceden a la Asamblea de la UAI, diferentes grupos abordaban a los participantes para firmar cartas adhiriendo a una u otra posición. En mi caso, no tuve ningún remordimiento en firmar la carta que pedía la desafiliación de Plutón de la Sociedad de los Planetas.  Y el sábado 26 la asamblea votó la siguiente lista de condiciones para que un objeto celeste sea un planeta:
  1. El objeto debe estar en órbita en torno al Sol.
  2. El objeto debe tener tamaño suficiente para tomar una forma redondeada (por estar en equilibrio hidrostático).
  3. El objeto debe haber limpiado su órbita de otros objetos.
Plutón cumple el requisito (1), el (2) era una incógnita en 2006 porque los mejores telescopios apenas conseguian mostrar el planeta.  Pero el punto (3) era el golpe de efecto para desterrarlo, Plutón tiene el patio de la casa lleno de escombros: tres satélites en 2006.  La decisión abrió una grieta en la comunidad. Diez años después los ecos retumban todavía, por ejemplo pueden verlo en esta opinión de un planetarista norteamericano.  No es extraño que sean los norteamericanos quienes más defiendan la planeticidad de Plutón, al fin de cuentas, fue la obstinación de Lowell y Tombaugh, la que lo hizo aparacer a nuestros ojos.  Por eso se esperaba que durante la Asamblea General de la UAI en Hawaii (2015), una mayoría de astrónomos norteamricanos consiguiera revertir la decisión de Praga.  No fue lo que ocurrió.  Y al final de cuentas hay muchos que creen que la particularidad de cada objeto celeste lo hace único más allá de su categorización.  Llamarlo de planeta enano no lo discrimina. 

Cierro este larguísimo post con una anécdota musical.  Entre 1913 y 1916 el compositor inglés Gustav Holst compuso una suite llamada Los Planetas basada principalmente en ideas astrológicasCon excepción de la Tierra (sin función en la Astrología), desde Mercurio hasta Neptuno tienen un movimiento.  Algunos de ellos muy famosos, como Marte, o Júpiter.  Obviamente todavía faltaban 14 años hasta que Tombaugh encontrara a Plutón y por ello no fue incluido en la obra de Holst.  Para remediar el defecto, el también director y compositor londinense Collin Matthews compuso en 2000 un movimiento dedicado al noveno planeta: Plutón: el Renovador. Este movimiento es difícil de escuchar porque normalmente no es incluido en las grabaciones y representaciones. La Filarmónica de Berlin, dirigida por Simon Rattle, decidió reparar el error, grabó la suite de Holst-Matthews entera. El CD fue lanzado en... septiembre de 2006, Oopss... !!??


lunes, 25 de julio de 2016

“Aquí termina una etapa”


A continuación presentamos el relato que hiciera el Prof. Rodolfo Busch sobre los sucesos conocidos como La Noche de los Bastones Largos, cuando la policía tomó por asalto la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (FCEyN-UBA), el 29 de julio de 1966.

Busch, Director del Departamento de Química Inorgánica, fue uno de los artífices del singular proceso de modernización que sufriera la FCEyN durante el decanato de Rolando García


“Aquí termina una etapa”

Por Rodolfo H. Busch


Viernes 29 de julio de 1966.

Griot me pidió ayuda para corregir exámenes escritos, entregándome los problemas dos y cinco. Son muchísimos, no ceo que tenga tiempo de corregir la mitad antes de las ocho. En el cuarto de al lado, Levitus está corrigiendo los suyos. De tanto en tanto, cambiamos impresiones.

A eso de las tres y media entra Silvana, pálida como un papel, corriendo y sin aliento.

- ¿Sabe algo de lo que pasó?

Detrás viene Ángel, más pálido todavía. Por un momento, pienso en un accidente, pero en seguida me aclara que ha sido intervenida la Universidad. Nadie sabe bien qué ocurre.
Parece que los interventores serían los propios decanos. Esto resulta tan ridículo que la sola idea es rechazada. Voy a ver al decano para salir de dudas. Sobre mi mesa quedan las pruebas escritas a medio corregir.

Bajo una, dos, tres escaleras. Pasillo, patio, escalera, pasillo, secretaría, decanato. El decano está rodeado por un grupo de profesores y graduados.

- Más respeto por el interventor –me recibe y estalla la carcajada general.

Pero la cosa es seria. García tampoco sabe que ocurre, pero no hay duda que el secretario de educación es un señor Gelly y Obes, especialista en museos, y que las universidades nacionales han sido intervenidas. García sale a buscar noticias al consejo superior.

Yo tengo problemas más inmediatos. El maldito pasaje a Resistencia para el lunes. Por supuesto, no podré ir, pero no me hace gracia perderlo. 
Llega el vicedecano y me pide que asista al juramento de dos egresados que nunca se preocuparon por el Diploma. Pero ahora quieren que lleve la firma del Decano y del Rector. Son Rita y el Gordo. Manuel me recomienda no bromear, es una ceremonia en serio. Juran. Nos abrazamos. Es, muy probablemente, el último juramento de la era autónoma. Manuel opina que habría que reunir al Consejo el sábado. Regresa García con el texto de la ley. Opina que no hay tiempo que perder, la reunión hay que hacerla esta noche o no se hará nunca. 

Se cita para las diez. Consigo mis pasajes, pero son más de las seis y Aerolíneas está cerrado. Paciencia. La griega se ofrece para cambiarlos mañana. Menos mal. Decido volver a Martínez a comer y regresar a las diez.

Llego exactamente sobre la hora. La facultad está llena. La sesión es breve pero solemne. La sala del Consejo está tan llena que no llego hasta mi asiento. Antes de comenzar reina un silencio impresionante. García informa sobre la ley y explica la posición del Rector, que ha decidido no aceptar las funciones de administrador, agregando que él tampoco acepta. Estallan aplausos, pero algunos aplauden llorando.

El vicedecano pide la palabra para comunicar que él tampoco se hará cargo. El profesor más antiguo, Dr. Zanetta, manifiesta su profunda fe democrática, su confianza en la actual estructura universitaria y agrega que él tampoco aceptará hacerse cargo de la facultad. Nuevos aplausos. Se propone adherir a la declaración del rector Fernández Long.

Se vota, resultando aprobado con una abstención, la del Sr. Magnou. Cabe aclarar que no estaban presentes todos los consejeros. Yo recuerdo a 14.

Durante los últimos minutos de la sesión, entraron varias veces las secretarias para informar al Dr. Romero de algo que lo inquietó, pero no se resolvió a interrumpir a García. Llegó a poner una mano sobre su brazo, pero el decano no reaccionó y Romero no llegó a decir nada. Probablemente fuera la noticia de que la Facultad estaba siendo rodeada por fuerzas de la policía. Antes de levantarse la sesión, el secretario presenta al Consejo su renuncia, que es aceptada. García opina que los alumnos deben retirarse con tranquilidad y que él y algunos consejeros nos quedaremos.

Se oyen altavoces que operan en la esquina de Alsina y Perú.

La policía ocupa la Faculad de Ciencias, por entonces ubicada en la Manzana de las Luces, en la calle Perú entre Alsina y Moreno (revista Así, 9 de agosto de 1966)


Imposible entender lo que dicen. El profesor Ambrose, del M.I.T., decide quedarse con nosotros. Lo invito a salir, explicándole lo que puede ocurrir. Me contestó:

- ¿Y Ud?
- Yo me quedo, soy profesor de esta Facultad.
- Y yo también –me dice en castellano- sólo me retiraría si mi presencia le costara alguna molestia adicional.
- No –le digo-al contrario.

Tampoco consigo persuadir a Chiqui Mercau, pero tengo éxito con Sara y Víctor. Sería una locura que se quedasen, después de la enfermedad de Víctor. Pero la ex consejera, que llegó hace dos días de Inglaterra, decide quedarse.

- Si vamos presos que vayamos por lo menos todos a la misma celda- me dice, pero su inquietud es evidente. Es inútil insistir, no quiere irse.  Se acercan Silvana y Susana. Silvana me abraza, trato de levantarles el ánimo con bromas. Susana se apoya en mi hombro y llora desconsoladamente. Pablo y el Toto se quedan.

Se oye ruido de madera al romperse y estampidos que parecen provenir del patio . Trato de distraer a la ex consejera con cuentos naúticos. Parece que en Beirut, donde trabaja, también se navega.

Se oyen gritos y una especie de ladridos, como órdenes ladradas. Empiezan a sentirse los gases lacrimógenos. Poco a poco, la atmósfera se vuelve irrespirable. La Beba me muestra la foto de su hijo de un año. Me invita a reunirme con ellos en Beirut. Instintivamente buscamos el aire libre de la salida. Las órdenes ladradas, gritos e insultos se oyen más claramente. Trato de proteger a la exconsejera, ya estamos entre policías armados hasta los dientes, con bastones y cascos, que golpean, gritan e insultan mientras nos arrean hasta el patio. En la escalera hacen zancadillas y aprovechan para golpear. Está oscuro y ha llovido. Tengo los ojos a la miseria. No se cómo no pierdo pie. Tienen apretujada a la gente, las manos en alto, contra la pared que da al subsuelo de genética. Debe haber de cuatro o cinco en fondo por un frente de 15 o 20.



Allí siguen los golpes y los insultos. Se oyen los golpes. “Qué mirás vos, hijo de puta”. Bastonazos a la cabeza. “al que apoye las manos en la pared le reviento los dedos”. Golpes, órdenes ladradas. “Más arriba las manos. Al primero que las baje lo bajamos, quiero ver sangre hoy”. “Matalo a ese hijo de puta. Terminalo” , “¿Están listos los pelotones de fusilamiento? “atorrantes, hijos de puta”. Alguien es perseguido por dos o tres. Golpes. Ladridos. “Matalo, quiero ver sangre”. Dónde andará la ex consejera. Dónde andará Simón. Parece que le pegan. Dónde andará Ambrose.

Alguien se cae. Es Jacovkis. “Levantate hijo de puta”.Patadas, “levántate te digo”. Golpes. Lo arrastran. No puedo girar la cabeza. Tengo dos o tres de estos degenerados justo a mi espalda. Cómo me pesan los brazos. ¿Hasta cuándo va a durar esto? “Más alto quiero ver los brazos”. Un mar de brazos trata de estirarse más. “Más arriba”. Golpes. ¿Si nos tiramos encima de ellos? ¿Somos más? Sería una masacre, con las manos limpias contra metralleta parece completamente estúpido, pero si nos quedamos aquí nos pueden masacrar impunemente.



Yo no sabia que el General Fonseca, Jefe de policía, estaba presenciando y dirigiendo la operación desde el monumento a Roca, ni sabía que a las once de la noche el General Señorans había ordenado tomar la facultad costase lo que costase. A estos brutos que ladran, patean, insultan y golpean, ¿los guardarán en jaulas? ¿Tendrán esposas, hijas, madres? Imposible. Ojalá Lucy se haya quedado en casa.

¿Cuánto va a durar esto? Ahora sacan a las chicas. Gritos. Golpes. Insultos. Qué bestias son. Hay una doble fila de policías con garrotes, con sus espaldas guardadas por otros armados de metralletas. No se dónde andará García. Van sacando a la gente de la pared, de a cinco o seis. Parece que hay que pasar entre la doble fila de bestias con palos.



Me toca a mi. Un empujón.” Vos debés tener experiencia en esto”. ¿Se creerán que somos alumnos crónicos? Otra patada. Un garrotazo, esta vez por la espalda. Adelante, otro garrotazo. Por ahora no lo siento. Cacheo. Buscan armas. No las hay. Tantean el encendedor . “¿Esto qué es? Epa” Me lo devuelven. Sigue el juego. Les gusta patear. Les gusta insultar. La cosa es no caerse. Pasamos por el aula magna. Siguen los golpes. Llego a la otra puerta. Sigue habiendo de estos hijos de puta en la bedelía, al pasillo de entrada. Último garrotazo. En la calle. Respiro. Policía de azul. Parece que aquí no pegan. Carlos Varsavsky está delante de mío. La sangre le gotea por las orejas, forma un mapa sobre su espalda. Tiene el impermeable empapado en sangre y un paraguas en la mano. Parece que está mareado.

Un estudiante se acerca al cordón de la vereda y vomita. 

Hay fotógrafos. Nos filman. Qué poca distancia nos separa de la libertad. Sólo una doble fila de canas. Pero más atrás están las ametralladoras. Intentar escapar sería una locura completa. Ahora se que el jefe de policía nos observaba con satisfacción. Somos los hijos de puta de la Facultad de Ciencias, apaleados, desalojados con gases lacrimógenos, insultados y aporreados por la más brutal de las tropas de choque, vergüenza de cualquier país civilizado. 

Y cargado de argentinidad, inspirado en los sueños de grandeza de nuestros próceres, con su mejor estilo de vida occidental y cristiano, nos observa el jefe de policía.

Que no se usen más polleras cortas, que no haya más carritos en la costanera, que haya luz en las boites, para que puedan distinguirse los sexos. El país será desarrollado. Se dará a los científicos el ambiente que requieran para trabajar. 

Ambiente que consiste en esto. Aporreados, con las manos en alto, con la cabeza ensangrentada, esperamos para ser trasladados a un carro celular.

Bueno, es todo.

Trepo al camión como puedo. Tiene un largo banco metálico a cada lado y está bastante lleno. Se levantan varios alumnos.

Me empujan con suavidad hasta dejarme sentado. A mi lado está el gordo Levitus. “¿Está herido Ud? “ no, creo que no mucho. Está Gey, alguien hace una broma. Esto está cada vez más lleno. Llega el chico que vomitó.

-Ahora estoy bien-dice-no se preocupen.

No hay mucho aire que digamos. Comienza el viaje. Parece que vamos al puerto. ¿Adónde iremos? Poco a poco se confirma. Al puerto. ¿Para qué? Se siente cuando cuzamos las vías de los ramales del ferrocarril. Pero no, vamos a la 22. 

Comenzamos a bajar. Mientras miro pensando donde saltar, me siento levantado por varios brazos de alumnos que me depositan sobre los adoquines, afrontando las iras policiales.

Pero no pasa nada. Nueva revisación por armas. Avanzamos tres metros. Otra revisación. A la celda. Varsavsky a la enfermería. Wexler a la enfermería. La celda tendrá unos 5 o 4 metros, con un excusado al lado y muy poca ventilación. Tiene un banco de piedra a lo largo de la pared.



Será para 4 personas pero somos 30 o 40. Viene un oficial a identificarnos. Empieza por Ambrose. No se entienden. Trato de actuar de intérprete. El oficial se asombra.

-¿Quién es este señor?
-Es un profesor contratado norteamericano.
-¿Cómo? ¿Hay profesores aquí? ¿Usted es profesor?
- Sí, somos varios. También está el secretario de la Facultad de Ciencias.

Prosigue la identificación. Subrayan los nombres de los profesores. Entretanto, hasta fumamos. Me acerco a Ambrose.

-Me avergüenza que esto pase en mi país -le digo.
-Sí, dice-cuándo estábamos contra la pared yo pensaba en Vietnam.

Varios alumnos escuchan en silencio.

Está Gustavo y resulta que tiene un hermano que también está aquí. El oficial termina la lista y nos cuenta a ver si falta alguno. No, está completa. Antes de salir, nos recomienda amablemente que no fumemos.

-Yo entiendo de celdas y cárceles más que ustedes-dice-esta celda es chica, si fuman se van a asfixiar.

La pesada puerta se cierra. Estamos presos. Me siento al lado de Ambrose, que se esfuerza por disculpar al jefe de su departamento por no haberse quedado a sufrir el castigo.

-Es un hombre muy enfermo-me dice.
-Claro, ya lo se bien, contesto. Además no estoy muy convencido que sea muy razonable hacerse golpear.

Los muchachos, entre tanto, ya están organizados. Gustavo dormita, la espalda apoyada contra la pared. Otros dos han producido un enorme bolso de papel lleno de bollitos. No comprendo de dónde lo habrán sacado ni cómo llegó hasta la celda. O si lo tenían consigo desde antes, previsoramente, defendiéndolo todo el tiempo. Como Carlos a su paraguas. Pero esta es otra historia. Los de los bollos han extendido un papel de diario en el piso y vuelcan el bolso.

Ahora, entre grandes manoseos, los cuentan y los vuelven al bolso.

- Uno entre cada dos, sentencian y parten a hacer la rueda de presos con su tesoro. Me tocaría uno a medias con Ambrose.

Confieso que no siento hambre y un poco de asco. Quedo bien diciendo, no gracias. No tengo sed. Pero tengo una gran tristeza que de tanto en tanto me sube a la garganta, como una marea.

Pero los estudiantes no me dejan en paz:

- Doctor, ¿Quiere un diario para sentarse encima? Es más calentito.
-No, no, estoy bien así, gracias.
- Doctor, ¿Qué le parece si dirige un seminario de química?
- No, química no. Hay algunos no químicos aquí. ¿por qué no discutimos la enseñanza de las ciencias básicas a nivel secundario? Así podemos intervenir todos.
-Bueno, bueno.

Entusiasmo general. Se juntan varios muchachos y quieren comenzar ya, a las dos o tres de la mañana. Ahora hay toda una fila de muchachos sentados en el suelo, con las piernas recogidas y la espalda apoyada en el de atrás. La fila da vuelta a la celda.

Pero vuelve el oficial, no me acuerdo para qué. He descubierto que tengo un dolor en el costado izquierdo que me empieza a molestar. Otra vez quedamos solos. Ambrose dormita. Está conforme consigo mismo. Había oído hablar mucho sobre Latinoamérica, me dice, pero mejor es vivirlas. Resultó valiente el yanqui este. Valiente y leal. Además, me gustó mucho la actitud de los muchachos cuando mencionó a Vietnam. Nadie dijo nada. No quisieron herirlo. Los “activistas” guardaron un respetuoso silencio, ante un ser humano que decía su sufrimiento. 

También recordé los gestos cariñosos con que me ayudaron a bajar del camión. En realidad, me bajaron en brazos, innecesariamente, desde luego, pero el gesto de protección y de cariño hacia un hombre mayor que ellos se siente. 

Hay mil detalles insignificantes que muestran el clima de comprensión y de amistad en el que hemos vivido. Molidos a palos, en una celda, los profesores siguen siendo profesores y sobre todo, todos seres humanos.

Hay una comisión que está preparando una lista de nombres y de teléfonos en la hipótesis de que Ambrose saldrá pronto y podrá avisar dónde estamos. Ambrose recibe la lista, pero está muy preocupado porque no sabe como se las va a arreglar con la cuestión del idioma. No terminamos de discutir este punto cuando vuelve el oficial y lo llama a Ambrose, tal como estaba previsto. Volvemos a quedar encerrados y sigue la vida normal. Hay un muchacho que tiene un garrotazo en la cabeza que le cruza la frente. Se le ha formado un chichón impresionante. Parece que tuviera un chorizo pegado sobre las cejas. Pasa un rato largo hasta que vuelve el oficial y llama a Gneri, Romero, Busch, Jacovkis y Varsasky. Se consigue agregar a Grotewold, Levitus y Flichman, no sin esfuerzo y principalmente gracias a unas tarjetas de visita que saca a relucir el Arístides. Con todo, es bueno caer preso en compañía de la autoridad. El secretario confirma con su habitual énfasis la condición de profesor de Juan y conseguimos calmar la ira del Gordo para que no nos complique más. 

"García (izq)  no se salvó de las pateaduras ni de los bastonazos, pero salió en libertad poco después de alcanzar la calle" (en la foto con los responsables del operativo policial)


Hay un señor que fue preso por marido y papá, pero que no tiene nada que ver con la facultad, como se apresuró a establecer. Pero siguió preso. A todos nos dio un poco de lástima. Fuimos a la guardia donde después de alguna espera procedieron a identificarnos. Nos reunimos de nuevo con Ambrose, quien tenía un aire muy cansado. Carlos tenía un vendaje impresionante en la cabeza. Una venda cono un turbante y otra que le cruza la cabeza y le toma el mentón, como usan algunas viejitas. Todavía no ha soltado su paraguas. 

La historia de su herida es bastante cómica.  Resulta que en un intervalo entre la doble fila de monstruos, o bateadores, como los bautizaron los muchachos, uno de los policías trató de apoderarse del paraguas y él, rápidamente, tiró del otro extremo con todas sus fuerzas. Pero se olvidó que el policía tenía en su mano derecha un hermoso garrote. El resultado fue que le cruzaron un par de palos en la cabeza.

- Pero no por eso solté el paraguas -dice Carlos- el paraguas sagrado.

De pronto, llegan Rolando y Giambiagi a la 22. García está como siempre.

- Soy el Decano de la Facultad de Ciencias, vengo a interesarme.
- Ya salen en libertad, lo interrumpe el oficial que está escribiendo nuestros nombres en un libro.

García no se salvó de las pateaduras ni de los bastonazos, pero salió en libertad poco después de alcanzar la calle.  Allí se encontró con Giambiagi que se salvó de todo por casualidad. Al terminar la sesión del consejo, salió a la calle, charlando con alguien. Cuando quiso volver, para participar del cambio de opiniones que se estaba desarrollando en el decanato, se encontró con que la facultad estaba siendo rodeada por la policía y presenció toda la operación desde la vereda. Yo lo acusé, riendo, de azuzar a la policía y a los bateadores a que no tuvieran misericordia con nosotros, particularmente con sus enemigos hereditarios, Juan y Flichman. Es increíble que pocos minutos después de iniciado el trámite para quedar en libertad ya nos estuviéramos riendo, tratando de olvidar los momentos vividos tan poco antes. El oficial estaba interrogando a Ambrose.

- Soltero o casado?
- Soltero.
- es usted un hombre felíz, observó el oficial
- Sí. Siempre. Menos hoy, contestó Ambrose y se puso serio.

Dividimos la hoja de los teléfonos en cuatro y salimos a la calle. No se nos tomó declaración, no se nos procesó por nada, nunca estuvimos presos, nunca hemos sido apaleados. De acuerdo al comunicado del gobierno, sólo se trató de ciertos alumnos, los activistas de siempre, que obligaron a la policía a intervenir. A causa de esta intervención resultaron 14 ó 15 policías lesionados, internados en el hospital Churruca. Pobres. En este procedimiento, las únicas lesiones son las que se habrían hecho entre ellos, pero tampoco lo creo. Hay una versión según la cual algunos policías de civil que penetraron en la facultad fueron confundidos y apaleados. No lo creo. Si uno de ellos hubiese caído en la línea, no salía de allí así nomás. Creo que se trata de una mentira para hacer creer al público que los alumnos se habían apoderado de la facultad y atacaron a pedradas a la policía y los inocentes guardias de seguridad, obrando en defensa propia, los apalearon. Pero se trataba de alumnos activstas y no había allí ni graduados, ni consejeros, profesores o decanos. No estaba Ambrose. En cierta medida, no contaron con él. En la calle aparecen Herrera y el infatigable Batta. Ambrose se aleja a grandes zancadas hacia el centro, seguido por Jacovkis. García se queda con Castellanos para tramitar la libertad de los demás. 

Levitus, Grotewold y Flichman van a buscar el coche de éste, estacionado frente a la facultad, maldito sea. Voy con ellos. Mi costilla se queja, pero camino bien. Recorremos a pie las diez o doce cuadras. Son las tres de la mañana, Levitus y yo sugerimos que vaya Flichman solo a buscar el coche, no tenemos ganas de acercarnos a Perú. Pero vamos. Flichman se pone a limpiar el parabrisas e inicia diversos arreglos, estacionado frente a la Facultad. Los otros tres lo insultamos en todos los tonos para irnos de allí de una vez.

Arrancamos con el vidrio inmundo y con visibilidad casi nula, pero por fin nos alejamos y empezamos a recorrer la ciudad semidesierta, normal, en la cual parece no haber pasado nada. Lo llevamos al Gordo; Juan y yo nos tomamos el 60 en Plaza Italia. Este 60 está repleto, como siempre. A cualquier hora del día o de la noche. Ahora sí que mis costillas se quejan. Los barquinazos me resultan bastante dolorosos. Pero en el fondo es otro dolor que nos llena. Juan se pone a contar quién se va adónde.

- Parece que Trotman-Dickenson va a poder armar un grupo lindo en Aberystwyth. Eduardo también piensa ir allá.

Me imaagino a Trotman, veo a nuestra gente trabajando allí, no puedo soportarlo. Le pido a Juan que cambie de tema.  Pero no es tan fácil. He visto muy poca gente tan tozuda, como diría Giambiagi. Se baja en Vicente López y sigo solo. Son cerca de las cuatro. ¿ Qué hago al llegar a casa? Preferiría olvidarlo todo. No tener que revivirlo. No contar lo que pasó. Meterme en cama, dormir, olvidar. No ha pasado nada.

Pero ha pasado algo. Lo que se ha destruido en las últimas doce horas ya no podrá rehacerse más. Tardamos diez años en construir esta Facultad, costó muchos esfuerzos, muchos sacrificios y muchos millones de dólares. La gente joven nos apoyó con esperanza. Hemos podido avanzar durante uno, dos, tres años. Era cada vez menos difícil convencer a la gente. Pasamos la terrible inflación del 58, no se cómo. Pero perdimos alguna gente. Aguiló y Huguet, por ejemplo.

Superamos de alguna manera la dificultad de conseguir vivienda. Los muchachos consiguieron préstamos. Claro que no fue gratis. Se fueron Móttola, Mari, Toni y otros. Pero a pesar de todo, conseguimos seguir creciendo. Se armaron los grupos de investigación. Se consiguió el dinero para equipo. Se inauguró el primer edificio de la Ciudad Universitaria en Nuñez, para matemática y física. Nuestro prestigio fue creciendo. Volver al país era una cuestión de honor. La producción científica aumenta. Aumenta casi demasiado. El clima comienza a ser de una gran competencia. El gordo está en pleno boom. Publica, publica y publica. Toma sobre si la responsabilidad de cualitativa. Nos acusan de cientificistas.

Pudimos dictar cursos para profesores secundarios. Planeamos un Instituto Tecnológico para encarar el estudio de temas de interés nacional y para dar salida a nuestra producción de científicos. El edificio de química, en la ciudad universitaria, está a seis meses de su inauguración. Profesores visitantes de prestigio en el mundo, aceptan pasar largas temporadas con nosotros. No niego que yo mismo me asombré cuando Cotton aceptó venir por diez meses a Buenos Aires. Pero consultó con Maddock y vino. Y no se arrepintió, quería venir nuevamente, pero por un año entero. Comprendió nuestra lucha, comprendió con toda claridad en qué términos está planeada.

Bueno, así llegamos a 1966. Con las bases científicas y técnicas perfectamente establecidas para emprender la gran tarea de la segunda etapa: desarrollar la tecnología. Tenemos la gente, tenemos excelentes perspectivas de financiación, digo teníamos, teníamos.

Ahora Eduardo a Aberystwyth, el Gordo y todo su grupo a Chile, no se si volverá Leo, no hablemos de Guido, Negrotti, Razumney, Lugo, Mahoma y no sé cuántos más que están afuera. Los que están aquí se irán, los que están afuera no vuelven. Bueno. ¿Y el equipo? ¿Los cajones sin abrir que se van a amontonar en el pasillo?. Bueno ¿y Eudeba? En fin, aquí terminó una etapa, no sabemos qué pasará con la siguiente.