miércoles, 3 de abril de 2019

Zardini en retroceso, el comienzo del fin

Vestíbulo de entrada del Pabellón 1 durante la toma de abril de 1972. Sobre la pared se lee “Fuera Zardini de la Facultad”

La Noche de los Bastones Largos permitió el acceso al poder del geólogo Raúl Zardini, primero como secretario del decanato de Bernabé Quartino, y luego directamente como decano, cargo que volvió a ocupar en 1974, durante la llamada Mision Ivanisevich, después de la muerte del Presidente Juan Perón.

Pero al inicio de 1972, el ciclo dictatorial iniciado por Onganía mostraba un marcado desgaste que tuvo ecos en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA 

"El clima político en la Facultad se tensó ya desde inicios de 1972.
El detonante fueron los concursos de docentes auxiliares del Departamento de Matemática. Ante sospechas de discriminación política en perjuicio de varios aspirantes, un gran número de estos presentó una nota cuestionando el resultado. Al mismo tiempo se realizaron acciones de protesta dentro de la Facultad.

"Zardini reaccionó anunciando a la prensa la cesantía de los sesenta y siete firmantes de la nota. Ese mismo día una asamblea decidió la toma de la Facultad. Zardini en respuesta dispuso su cierre
y entonces se constituyó una coordinadora estudiantil-docente que sostuvo el funcionamiento de los cursos los días siguientes (Política Obrera, 26/4/1972: 7).
Finalmente el propio Consejo Asesor desautorizó al decano, pues no solo no concretó las cesantías sino que aceptó constituir una comisión de profesores plenarios para evaluar el concurso cuestionado
(Exp. FCEN 422885). Este episodio dejó establecidas las bases de un “poder paralelo” estudiantil-docente y dio impulso a la constitución del cuerpo de delegados de cursos.

"A lo largo del año los conflictos en los cursos no cesaron. En octubre los alumnos de Química Orgánica II realizaron una prolongada huelga por un petitorio de diez puntos reclamando diversas
medidas de transparencia en la toma y corrección de exámenes. En una actitud muy propia de su estilo, el decano Zardini envió una carta a los padres de los estudiantes informándoles que sus hijos estaban haciendo huelga y que sus pedidos “significarían destruir el sistema de enseñanza que impera en esta casa de estudios”, advirtiendo que plantear reclamos a los que no es posible acceder es “una vieja táctica del comunismo internacional” (Exp. FCEN 425333/1972).

"A la par de la actividad política, los estudiantes organizaban eventos culturales masivos dentro de la Facultad, entre ellos presentaciones de grupos musicales como Manal y Almendra.
"El año 1972 fue también el de la unificación del movimiento estudiantil. El cuerpo de delegados convocó a elecciones del Centro de Estudiantes de Ciencias Exactas y Naturales (CECEN), superando, a la vez, la tradicional división por carreras y los conflictos entre tendencias políticas de los años previos.

"El CECEN quedó así constituido, aún en una situación de semilegalidad, a fines de 1972".


Tomado de Historia de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.  Eduardo Díaz de Guijarro,  Beatriz Baña, Carlos Borches y Raúl Carnota.  Eudeba 2015



viernes, 29 de marzo de 2019

Cecilia Berdichevsky

Cecilia Berdichevsky sentada frente a la terminal de la legendaria Clementina

Nacida un 31 de marzo de 1925 en  con el nombre de Cecilia Tuwjasz,  nuestra protagonista se trasnformó en un ícono de la computación en Argentina usando el apellido de su esposo, el médico Mario Berdichevsky.

Su infancia trasncurrió en Avellaneda donde compartió aulas con quien sería otra colosal figura de la computación: Rebeca Cherep,  con los años Rebeca Guber

Terminado el secundario, Rebeca se fue a estudiar Matemática a la Universidad de La Plata, donde conoció a su marido, José Guber, que estudiaba Ingeniería. Pero Cecilia quiso canalizar su interés matemático por el lado de los estudios contables sumando solo frustraciones hasta que Rebeca la convenció para que se inscribiera en Matemática, donde su vida cambió para siempre.

En un artículo, Cecilia Berdichevsky cuenta sus recuerdos de los primeros pasos de la computación en la UBA, que marcaron el inicio en Argentina.



History of Computing and Education 2 (HCE2)
 IFIP 19th World Computer Congress, WG 9.7, TC 9: History of Computing, Proceedings of the Second Conference on the History of Computing and Education, August 21–24, 2006, Santiago, Chile

A continuación reproducimos parcialmente una nota cuya calidez e información original nos exime de mayores comentarios:


2005.03.31: Hernán Huergo: Para mi amiga Cecilia Berdichevsky, en su cumpleaños número 80.


Para mi amiga Cecilia Berdichevsky, en su cumpleaños número 80

(...)
La historia que voy a contar empieza en Vidzy, hace 80 años. Allí fue donde nació ella. En Agosto de 2003 ella estaba en un congreso en Vilna, muy cerca, y se hizo una corrida hasta sus pagos natales. Encontró su casa, casi un palacio de dos pisos, que fue una de las cosas que sobrevivieron el paso de los años en una ciudad castigada por tantas desgracias y matanzas. Siguiendo uno de mis vicios me puse a investigar Vidzy, por Internet, por supuesto. Y cosa curiosa, encontré un artículo de un tal Gershon Winer, que hoy tiene 84 años, que habla de cómo era esta ciudad en 1930, justamente el año en que la familia de Cecilia Tuwjasz dejó el lugar para emigrar a tierras lejanas. Ella tenía cinco años entonces. Vidzy, dice Gershon, que también vivía allí y se fue por la misma época, estaba ubicada en una zona preciosa, rodeada de lagos, bosques y termas naturales, muy visitadas por gentes de todos lados por sus poderes curativos. La población de Vidzy incluía rusos, lituanos, polacos, tártaros y una gran cantidad de judíos. “De la mejor estirpe”, me contó un día Cecilia. Había entonces una iglesia católica, una ortodoxa, una mezquita y tres sinagogas.

Vidzy sufrió las consecuencias de innumerables guerras: rusos contra suecos, lituanos contra polacos, alemanes contra rusos. Hace 500 años, Vidzy era parte de Lituania. Antes de la Primera Guerra Mundial pasó a ser parte de Rusia. Después de esta guerra se convirtió en parte de Polonia. O sea que Cecilia, que nació en 1925, es polaca. En Septiembre de 1939, después del pacto Stalin- Hitler, fue tomada por las tropas rusas. En Junio de 1941 las tropas alemanas la tomaron por asalto y los rusos salieron disparando. Finalmente, terminada la guerra, Vidzy se convirtió en parte de Bielorrusia hasta nuestros días.

En 1930, dice este señor Gershon Winer, las políticas del gobierno polaco eran cada vez más hostiles con los judíos, tenían mil obstáculos para poder trabajar, aunque eran la mayoría de la población. Muchos se vieron obligados a emigrar a otras tierras. A la luz de lo que pasó luego, el antisemitismo del gobierno polaco resultó una bendición para los que se vieron forzados a irse. Se salvaron de un destino horrible. El 5 de Abril de 1943 todos los judíos que vivían en el guetto de Vidzy fueron transportados al campo de concentración de Vilna para encontrarse con la muerte.

Pero los Tuwjasz, por suerte, ya estaban en la Argentina, instalados en Avellaneda. El padre de Cecilia murió a los pocos años y la madre se volvió a casar. Cecilia era única hija. En el colegio secundario, una compañera de colegio de Cecilia, Rebeca Cherep, le marcaría el destino. La que luego se convertiría en Rebeca Guber, tenía una personalidad tan luminosa y poderosa como la de Cecilia Berdichevsky. Sus destinos se encontraron muchas veces y, a partir de la década del 50 hubo una personalidad común en la vida de las dos que las mantuvo unidas para siempre, Manuel Sadosky.

Cecilia se casó con Mario Berdichevsky. Fue en el año 1951. Ruti, su sobrina de 5 años, muy orgullosa en su vestido de terciopelo azul, le llevaba la cola del vestido de novia. Parece que la plata se junta con la plata. Porque la familia de Cecilia, les cuento, tenía un excelente pasar económico. Pero los Berdichevsky no se quedaban atrás, eran una de las familias más poderosas de Avellaneda. “Mi suegro tenía 3 millones, mi padrastro nada más que 2 millones”, me contó ella un día. No sé si ya se los dije, pero Cecilia es una mujer incurablemente extrovertida. Aunque Manuel Sadosky me sorprendió cuando me dijo: “Cecilia Berdichevsky era una joven muy tímida”. Estábamos con Juan Carlos Fränkel, tomando el té con el maestro en su casa de Paraguay. ¿Cecilia muy tímida? Con Juan Carlos nos miramos. No estábamos seguros si estaba hablando de la misma persona que conocemos. Pero volviendo a lo que les estaba contando, estuve calculando que los 5 millones que sumaba Cecilia entre padrastro y suegro allá por el año 51 equivaldrían a unos 50 millones de hoy en día. Aunque ella dice que hoy no tiene tanto. En realidad dice que no le quedó casi nada.

Dicen que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. Y supongo que detrás de toda gran mujer hay un gran hombre. Seguramente las dos cosas son ciertas en el caso de Cecilia y de Mario Berdichevsky, el médico, querido por todos. ¡Cómo lo querían en el Fiorito! Todo el hospital se unió a centenares de avellanedenses para llorar a gritos el día que murió, hace 14 años, un 1° de Julio. Manuel Sadosky recuerda la imagen de todas las enfermeras y médicos formados en las escalinatas del hospital, una ceremonia inolvidable. La Avenida Belgrano quedó bloqueada por la gente que vino a dar su último saludo al gran médico de barrio, sin importarles el frío ni la lluvia. Juan Carlos Fränkel me cuenta que hasta los enfermos se levantaron para ir a unirse a la multitud en la despedida final. Cuenta Daniel Arias que Mario fue un gastroenterólogo de primer nivel, el que trajo el endoscopio a la Argentina.

Cecilia había elegido seguir la carrera de contadora. Su amiga Rebeca Guber, la de Matemáticas. Pero nuestra amiga no estaba demasiado contenta de la profesión, que estuvo ejerciendo por unos diez años. Rebeca, por su lado, estaba fascinada con haber elegido la carrera de Matemáticas. No era para menos, lo tenía cerca al gran maestro, a Manuel Sadosky, responsable como pocos de la época de oro de la Universidad de Buenos Aires, de 1956 a 1966.

En 1955 Cecilia lo acompañó a Mario a una asignación por un año en Francia. Mientras tanto ella se dedicó a hacer estudios en el Centro Atómico SECLAY. El francés no fue problema para ella, llegó a dominarlo a la perfección. Rebeca y José Guber llegaron a Europa al final de ese año para recorrer un montón de lugares juntos. Me imagino que fue por esos días que Rebeca le dijo a Cecilia: “Vos tenés que venir a estudiar Matemáticas a Exactas, Cecilia, esa es tu carrera, te va a encantar”. Así que de vuelta en la Argentina, Cecilia, decidió hacer el gran cambio de su vida y se puso a estudiar Matemáticas. Era el año 1956, ella tenía 31 años. Sadosky era el profesor de Matemáticas para los ingenieros y para los matemáticos. “Le enseñaba más a fondo a los que seguían Matemáticas”, me confesó Manuel. Me sentí un poco discriminado cuando me dijo eso. “Cecilia estudió junto con mi hija Corita”, me contó. La hija de Manuel tenía entonces 16 años. Otra estudiante de ese mismo año, 1956, era Pilar Suter, que terminaba la carrera. Le pregunté a Sadosky cómo era Cecilia como alumna. “Una traga total. Por eso siempre estuvo entre los mejores promedios. Corita también era otra traga”.

Todo el mundo dice que la década de 1956 a 1966 fue la década de oro de la Universidad de Buenos Aires. Y muchos coinciden en que la figura principal de esos años fue justamente Manuel Sadosky. El logro principal de Manuel fue, seguramente, la creación del Instituto de Cálculo. La idea que él tenía era que para desarrollar la matemática aplicada se necesitaba una computadora poderosa. En 1957 inició el proceso para seleccionar una. Finalmente quedó elegida una computadora inglesa, la Mercury de la empresa Ferranti. El único problemita era cuánto costaba: 300.000 dólares. “Cuando se lo planteé a Bernardo Houssay, que era por entonces el director del CONICET, casi le da un síncope”, me dijo. Pero por suerte estaban Eduardo Braun Menéndez y Rolando García, simpatizaban con Manuel y con su idea, los dos vinculados con el CONICET. Rolando García era además el Decano de Exactas. Ellos sí estaban convencidos de la importancia del proyecto. Así que al primer día que faltó Houssay a su trabajo en el CONICET entre los dos se las arreglaron para aprobar la inversión. Houssay se quedó sorprendido, pero no enojado. Los ingleses se sorprendieron mucho más todavía, no lo podían creer.

La computadora, la famosa Clementina, que tenía 18 metros de largo, finalmente se instaló en 1961, inaugurando el Pabellón I de la flamante Ciudad Universitaria en Núñez. Cecilia recibió los primeros cursos de programación de Cicely Popplewell -famosa por haber trabajado con Alan Turing- y del español Ernesto García Camarero. Así se convirtió en la primera programadora de la primera gran computadora que tuvo la Argentina. En ese mismo año se seleccionaron dos personas para profundizar los estudios de programación en Inglaterra. Se buscaba gente muy confiable y con excelente promedio. Cecilia fue una de las seleccionadas. Así partió ella a Manchester a continuar sus estudios con Cicely Popplewell. Cuando volvió, en 1963, era una programadora super experta en Clementina.

Además de ser programadora y algo así como la guardiana de la máquina, Cecilia también era Jefa de Trabajos Prácticos de Cálculo Numérico I, donde el profesor titular era Sadosky. “Manuel daba las clases teóricas”, cuenta Betty Burzomi, “pero un día que no pudo ir apareció Cecilia para reemplazarlo”. “¿Y cómo anduvo?”, pregunté yo. “Renerviosa al principio, hasta que se le pasó. Después resultó que era muy clara. Ella era todo empuje, un cohete”.

Juan Carlos Fränkel, Marcelo Larramendi, Néstor Sameguini eran alumnos de la carrera de Matemáticas por esa época. Cecilia, además de docente, trabajaba con Clementina en el Instituto de Cálculo. Con el tiempo los tres alumnos también se incorporaron al Instituto de Cálculo, y se convirtieron en colegas y amigos de nuestra amiga. Las jornadas eran largas. Al fin del día se iban los tres y Cecilia a alguna cervecería elegida por Juan Carlos, el experto en el tema. También venían algunos cónyuges de los casados, Olga, Betty y, de vez en cuando, Mario el médico. Pero había veces en que el trabajo seguía hasta altas horas de la noche y se cancelaba lo de la cervecería, para desesperación de Juan Carlos. A veces la “hormiguita laboriosa”, como la llama Betty, se pasaba un poco de revoluciones. Como aquel Censo que se procesó una vez en el Instituto, interminable. Ese día Cecilia no volvió a su casa. Hasta que apareció intempestivamente el marido médico. Se la llevo poco menos que de los pelos. “Mírenla bien”, les dijo a todos, que nunca lo habían visto tan enojado, “porque hoy es el último día de Cecilia en el Instituto. Se acabó, nunca más la verán por acá”. Al día siguiente Cecilia reapareció puntualmente, como todos los días, para seguir trabajando con todo con el tema Censo.



Cecilia recorrió mucho mundo y muchos trabajos. Fue consultora de la primera hora en ACT, la empresa de Sadosky, Guber y Chamero. Trabajó en IBIZA, donde no se olvidó de sus amigos del Instituto de Cálculo. En 1984 se convirtió en Subgerente General de la Caja de Ahorro, a cargo del Centro de Cómputos.



Y, por supuesto, Cecilia trabajó y sufrió muchos años en SADIO. Fue vicepresidenta de Oliveros. Fue la representante en la IFIP por lustros y lustros, amada por todos. Pero quizás lo más importante de todo lo que hizo Cecilia en SADIO fue cuando organizó las 18 JAIIO en el Bauen, donde el "Cuero" Aráoz era el presidente del Comité Académico y ella la presidenta del Comité Ejecutivo. No sé qué estrella invitada tenían anunciada, que finalmente falló. Por suerte estaba por aquí Ramón Puigjaner, que fue convocado de urgencia por Cecilia. Como pueden imaginar Ramón no tuvo ninguna posibilidad de negarse. Era una orden. Se presentó y fue un conferencista de lujo de esas JAIIO, quizás lo mejor de una de las jornadas más memorables que se hayan organizado nunca. Cecilia, eternamente agradecida a Ramón.

“Cecilia es vital, incansable”, dice Juan Carlos. “Cecilia es muy emprendedora”, dice Marcelo, “una vez que se le pone algo en la cabeza no para más. Estando en la Caja se convenció de las bondades de la Tarjeta Chip. Fue una pionera del tema en la Argentina”. Para Marcelo Larramendi, la tarjeta chip era algo así como una solución a la espera de un problema, pero el problema ideal nunca apareció. Para Ruti, Cecilia era una adelantada a su época. Vio el tema diez años demasiado temprano.

“Cecilia es mi tía”, dice Julieta Burzomi, como si esa frase lo dijera todo. “Ella es divertida, emprendedora, alegre. En realidad es mucho más que una tía”. Yo me quedo esperando la explicación de porqué es la tía. Ella parece querer darme una pista cuando agrega: “Julia Oshiro, que también estaba en ACT, fue otra tía mía”.

Yo la conozco cómo trabaja en el grupo ICDL, es la presidenta. Les puedo decir que sigue siendo la misma hormiguita laboriosa. En cada reunión trae impreso todos los antecedentes de cada tema que quiere discutir. Usa un cuaderno donde anota todo con letra infinitesimal. Los deberes propios y ajenos quedan registrados en forma minuciosa. En cada reunión nos recita en forma implacable las cosas que no hicimos y las nuevas cosas que tenemos que hacer.

Sé de muy buena fuente que Cecilia fue muy linda toda su vida, sé por esa misma fuente que tiene amigos devotos en multitudes de lugares de este mundo. Sé de algunos pretendientes frustrados que la han perseguido sin descanso. Supongo que ya imaginan quién me ha contado todas estas cosas. Sí, es ella la que me cuenta de sus éxitos, por supuesto, ¡quién más! ¡Y pensar que Sadosky me dijo que ella era una joven tímida! Ella no sufre esa enfermedad llamada falsa modestia. Esta misma mañana me dijo con los ojitos sonrientes y coquetos que le conocemos: “Sí, soy octogenaria pero no parezco, no se me nota nada”. Y la verdad que tiene razón.

Nuestra amiga es una seductora empedernida, con éxito en todo el mundo. Porque he comprobado que cada vez que viaja la reciben y la agasajen en todos lados. Puede ser Inglaterra, puede ser España, o puede ser Francia, o mismo Estados Unidos. En cualquier punto de la tierra siempre tiene amigos íntimos que le abren sus puertas, la invitan a sus casas y la agasajan.

Ella es generosa como nadie. Y no lo digo sólo porque se pague los viajes que hace por SADIO o por ICDL, que deberían ser pagados por estas asociaciones. Lo digo también en lo personal. Como ese señor que le debía 25.000 dólares y un día, con mucha vergüenza, le confesó que no podía devolvérselos. “No importa”, dijo ella, "devolvémelos cuando puedas algún día". Nunca más se los reclamó. Fue él mismo, cuando la fortuna le volvió a sonreír, el que se acercó con el dinero y le dijo: “¿Te acordás que te debía esto?”.

Hablé también con Olga, su empleada de toda la vida. “Hace 43 años que trabajo con ella. Estoy muy orgullosa”. Ella también dice que Cecilia es muy alegre. Le pregunté por los viajes a Europa. “Ah, sí. Nunca me voy a olvidar de ese primer viaje, fue un regalo para mí, me enloquecí. Primero fuimos a París, 11 días allí. Después Londres, 4 días, Manchester 3 días. Después España, 10 días en Barcelona, 4 en Madrid. De allí a Italia, Roma, Venecia, Milán. Fueron 45 días. Visitamos los museos, las iglesias, hicimos todas las excursiones. Cuando volví me quedé pensando todo un año en los días que había vivido con ella. Después fuimos otras veces, pero ese primer viaje fue algo increíble. ¡Ella es así de generosa!”.

Cecilia a veces se enamora rápido de la gente. A veces se desenamora más rápido todavía. Estar en su lista de favoritos no es suficiente garantía para pasar de pronto a su lista negra. Volver de su lista negra a su lista de favoritos es un milagro que pocos puede contar. Los que están en su lista de amigos lo sienten como un honor y un orgullo personal, como me pasa a mí.

Para algunos la fama le dura 15 minutos. Para Cecilia, parece que no se extinguirá nunca. ¡Feliz Cumpleaños, querida Cecilia!

Hernán Huergo
31 de Marzo de 2005

Tomado del Blog  Dinos y dinas de la Informática en la Argentina
https://bit40-dinos.blogspot.com/2015/07/310372005-para-mi-amiga-cecilia.html

jueves, 15 de junio de 2017

La juventud se levanta contra los fariseos de la Reforma


El 15 de junio de 1918 los profesores de la Universidad de Córdoba se reunieron para elegir rector de acuerdo a un mecanismo novedoso impuesto por una larga lucha del movimiento estudiantil.

Todo parecía marchar tal como lo reclamaban los estudiantes reformistas cuando una maniobra de los profesores conservadores estuvo a punto de consagrar su candidato. La reacción estudiantil fue enérgica: asaltaron la sala y nuevamente se hicieron del control de la Universidad.  “De nuevo luchamos contra las camarillas ensoberbecidas. La Juventud se levanta contra los fariseos de la Reforma (…) ni amenazas ni apremios han de dominarnos porque trabajamos para el bien de la Patria” 

Unos días después aparecía el Manifiesto Liminar que durante décadas fue la proclama de los universitarios latinoamericanos comunicando al mundo la vocación revolucionaria de la juventud americana.

Manifiesto Liminar

La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América
Manifiesto de la Federación Universitaria de Córdoba - 1918

Hombres de una república libre, acabamos de romper la última cadena que en pleno siglo XX nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resulto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.

La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta, porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y porque era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contra-revolucionarios de Mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y -lo que es peor aún- el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la Ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.

Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de Autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios, no solo puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la substancia misma de los estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: Enseñando. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y de consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no a una labor de Ciencia. Mantener la actual relación de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclama el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de Ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.
Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de Autoridad que en estas Casas es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa-dignidad y la falsa-competencia.

Ahora advertimos que la reciente reforma, sinceramente liberal, aportada a la Universidad de Córdoba por el Dr. José Nicolás Matienzo, sólo ha venido a probar que el mal era más afligente de los que imaginábamos y que los antiguos privilegios disimulaban un estado de avanzada descomposición. La reforma Matienzo no ha inaugurado una democracia universitaria; ha sancionado el predominio de una casta de profesores. Los intereses creados en torno de los mediocres han encontrado en ella un inesperado apoyo. Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de una orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección. Entonces la única puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heroico de la juventud. El sacrificio es nuestro mejor estímulo; la redención espiritual de las juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son -y dolorosas- de todo el continente. Que en nuestro país una ley -se dice- la de Avellaneda, se opone a nuestros anhelos. Pues a reformar la ley, que nuestra salud moral los está exigiendo.

La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante solo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de alma, los creadores de verdad, de belleza y de bien.

La juventud universitaria de Córdoba cree que ha llegado la hora de plantear este grave problema a la consideración del país y de sus hombres representativos.

Los sucesos acaecidos recientemente en la Universidad de Córdoba, con motivo de elección rectoral, aclara singularmente nuestra razón en la manera de apreciar el conflicto universitario. La Federación Universitaria de Córdoba cree que debe hacer conocer al país y América las circunstancia de orden moral y jurídico que invalidan el acto electoral verificado el 15 de junio. El confesar los ideales y principios que mueven a la juventud en esta hora única de su vida, quiere referir las aspectos locales del conflicto y levantar bien alta la llama que está quemando el viejo reducto de la opresión clerical. En la Universidad Nacional de Córdoba y en esta ciudad no se han presenciado desordenes; se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente. Referiremos los sucesos para que se vea  cuanta vergüenza nos sacó a la cara la cobardía y la perfidia de los reaccionarios. Los actos de violencia, de los cuales nos responsabilizamos íntegramente, se cumplían como en el ejercicio de puras ideas. Volteamos lo que representaba un alzamiento anacrónico y lo hicimos para poder levantar siquiera el corazón sobre esas ruinas. Aquellos representan también la medida de nuestra indignación en presencia de la miseria moral, de la simulación y del engaño artero que pretendía filtrarse con las apariencias de la legalidad. El sentido moral estaba oscurecido en las clases dirigentes por un fariseísmo tradicional y por una pavorosa indigencia de ideales.

El espectáculo que ofrecía la Asamblea Universitaria era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena voluntad del futuro rector exploraban los contornos en el primer escrutinio, par inclinarse luego al bando que parecía asegurar el triunfo, sin recordar la adhesión públicamente empeñada, en el compromiso de honor contraído por los intereses de la Universidad. Otros -los más- en nombre del sentimiento religioso y bajo la advocación de la Compañía de Jesús, exhortaban a la traición y al pronunciamiento subalterno. (¡Curiosa religión que enseña a menospreciar el honor y deprimir la personalidad! ¡Religión para vencidos o para esclavos!). Se había obtenido una reforma liberal mediante el sacrificio heroico de una juventud. Se creía haber conquistado una garantía y de la garantía se apoderaban los únicos enemigos de la reforma. En la sombra los jesuitas habían preparado el triunfo de una profunda inmoralidad. Consentirla habría comportado otra traición. A la burla respondimos con la revolución. La mayoría expresaba la suma de represión, de la ignorancia y del vicio. Entonces dimos la única lección que cumplía y espantamos para siempre la amenaza del dominio clerical.
La sanción moral es nuestra. El derecho también. Aquellos pudieron obtener la sanción jurídica, empotrarse en la Ley. No se lo permitimos. Antes de que la iniquidad fuera un acto jurídico, irrevocable y completo, nos apoderamos del Salón de Actos y arrojamos a la canalla, solo entonces amedrentada, a la vera de los claustros. Que es cierto, lo patentiza el hecho de haber, a continuación, sesionada en el propio Salón de Actos de la Federación Universitaria y de haber firmado mil estudiantes sobre el mismo pupitre rectoral, la declaración de la huelga indefinida.
 En efecto, los estatutos reformados disponen que la elección de rector terminará en una sola sesión, proclamándose inmediatamente el resultado, previa lectura de cada una de las boletas y aprobación del acta respectiva. Afirmamos sin temor de ser rectificados, que las boletas no fueron leídas, que el acta no fue aprobada, que el rector no fue proclamado, y que, por consiguiente, para la ley, aún no existe rector de esta universidad.

La juventud Universitaria de Córdoba afirma que jamás hizo cuestión de nombres ni de empleos. Se levantó contra un régimen administrativo, contra un método docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones públicas se ejercitaban en beneficio de determinadas camarillas. No se reformaban ni planes ni reglamentos por temor de que alguien en los cambios pudiera perder su empleo. La consigna de "hoy par ti, mañana para mí", corría de boca en boca y asumía la preeminencia de estatuto universitario. Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener  a la Universidad apartada de la Ciencia y de las disciplinas modernas. Las lecciones, encerradas en la repetición interminable de viejos textos, amparaban  el espíritu de rutina y de sumisión. Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de mantener en clausura a la juventud, creyendo que la conspiración del silencio puede ser ejercitada en contra de la Ciencia. Fue entonces cuando la oscura Universidad Mediterránea cerró sus puertas a Ferri, a Ferrero, a Palacios y a otros, ante el temor de que fuera perturbada su plácida ignorancia. Hicimos entonces una santa revolución y el régimen cayó a nuestros golpes.

Creímos honradamente que nuestro esfuerzo había creado algo nuevo, que por lo menos la elevación de nuestros ideales merecía algún respeto. Asombrados, contemplamos entonces cómo se coaligaban para arrebatar nuestra conquista los más crudos reaccionarios.

 No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía de una secta religiosa, no al juego de intereses egoístas. A ellos se nos quiere sacrificar. El que se titula rector de la Universidad de San Carlos ha dicho su primera palabra: "prefiero antes de renunciar que quede el tendal de cadáveres de los estudiantes". Palabras llenas de piedad y amor, de respeto reverencioso a la disciplina; palabras dignas del jefe de una casa de altos estudios. No invoca ideales ni propósitos de acción cultural. Se siente custodiado por la fuerza y se alza soberbio y amenazador. ¡Armoniosa lección que acaba de dar a la juventud el primer ciudadano de una democracia Universitaria!. Recojamos la lección, compañero de toda América; acaso tenga el sentido de un presagio glorioso, la virtud de un llamamiento a la lucha suprema por la libertad; ella nos muestra el verdadero carácter de la autoridad universitaria, tiránica y obcecada, que ve en cada petición un agravio y en cada pensamiento una semilla de rebelión.

La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.

La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su Federación, saluda a los compañeros de la América toda y les incita a colaborar en la obra de libertad que inicia.

21 de junio de 1918

Enrique F. Barros, Horacio Valdés, Ismael C. Bordabehere, presidente. Gurmensindo Sayago, Alfredo Castellanos, Luis M. Méndez, Jorge L. Bazante, Ceferino Garzón Maceda, Julio Molina, Carlos Suárez Pinto, Emilio R. Biagosch, Angel J. Nigro, Natalio J. Saibene, Antonio Medina Allende, Ernesto Garzón.

Para una aproximación a los sucesos de la reforma se puede consultar La Ménsula Nro 5
http://digital.bl.fcen.uba.ar/Download/002_LaMensula/002_LaMensula_005.pdf

domingo, 12 de febrero de 2017

El SAC-I/SAC-B (Una historia... IV)

Hasta ahora me he referido a los gestores del  primer satélite argentino de fines científicos.  En este post contaremos los instrumentos que embarcó y el triste final.

La foto de abajo reproduce la carátula y segunda página de la justificación y plan científico del, todavía llamado SAC-I (gentilmente cedida por Marcos Machado). Están firmadas, entre otros, por Marcos Machado (Investigador Principal), Horacio Ghielmetti, Hugh Hudson y Brian Dennis como co-investigadores.  De todos ellos ya hemos hablado anteriormente.





















Esta versión original del plan no es la que finalmente voló.  En el site de la CONAE se encuentra información actualizada que reproduzco. El satélite (rebautizado como SAC-B) tendría 191 kg de peso (50 serían de "carga útil", o sea los instrumentos propiamente dicho) y sería lanzado por un cohete Pegasus XL que despegaba desde un avión a 12.000 m de altura.  En el satélite se acomodarían cuatro instrumentos:: Cubic (USA), HXRS (Argentina), GXRE (USA) e ISANA (Italia).  En la figura de abajo vemos le ubicación de los diferentes instrumentos en el satélite
El SAC-B y sus instrumentos. Tomado del site del instrumento Cubic (12-02-2017)
CUBIC: Cosmic Unresolved Background Instrument using CCDs (Instrumento de detección de la radiación cósmica difusa por medio de  CCDs) era un detector de rayos-X blandos (SXR) en la banda de energía entre 0,2 y 10 keV (para una definición del eV ver aquí). Su fin era estudiar el espectro de radiación difusa, cuyo origen  inlcuye una multiplicidad de fuentes: nucleos de galaxias activas (AGN), radiación de fondo de la Vía Láctea, y el medio interestelar caliente a pocos parsecs de distancia del Sol.  Este instrumento no solar, fue diseñado y construido por el Departamento de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos (Penn State University). Traduzco y transcribo las frases finales del site oficial del instrumento
Quisiera usar esta oportunidad para expresar mis agradecimientos a la CONAE e INVAP por el excelente trabajo que hicieron en el SAC-B. En sus pocas horas de operación, el SAC-B demostró que Argentina sabe como construir un satélite exitoso. Lamentablemente, no pudimos prender los instrumentos y demostrar sus capacidades. En este momento CUBIC es sólo un tributo a la memoria de Mario Gulich, el project manager original, que falleció trágicamente en 1994. Una placa que conmemora las contribuciones de Mario a la creación del SAC-B, ahora orbita la Tierra a bordo de CUBIC. 
GXRE: Goddard X-Ray Experiment (Expertimento de Rayos-X de Goddard) El Goddard Space Flight Center  proveyó un instrumento doble.  Contaba con un detector de SXR para observar fulguraciones solares y que actuaba en conjunto con el HXRS llamado SoXS, y de un espectrómetro en la banda de 20 a > 300 keV para observar Gamma-ray bursts, llamado GRaBS.

HXRS: Hard X-Rays Spectrometer (Espectrómetro de Rayos-X Duros) era el único instrumento diseñado y construído en Argentina.  Copio abajo su descripción, tal como aparece en el site de la CONAE (copiado el 12-02-2014)
El Espectrómetro de Rayos X Duros (Hard X-Ray Spectrometer – HXRS), provisto por la CONAE y desarrollado por el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE, Argentina), destinado al estudio de las erupciones de rayos gamma y de las emisiones de rayos X emitidos en las fulguraciones solares.  El HXRS observa el espectro de rayos X duros entre 20 y 320 keV de eventos rápidamente variables, en escalas temporales de decenas de milisegundos, con capacidad de proveer información de la evolución temporal de las emisiones de rayos X tanto en fulguraciones solares como en erupciones no-solares de radiación gamma.
ISENA: Imaging Particle Spectromenter for Energetic Neutral Atoms (Espectrógrafo de partículas  para átomos neutros energéticos) era un instrumento diseñado por el Instituto di Fisica dello Spazzio Interplanetario (IFSI) ahora parte del Instituto Nazionale di Astrofisica (INAF). El objetivo de este instrumento es proveer informaciones sobre átomo neutros en el espacio exterior a la Tierra.

Como puede verse, el proyecto original de 1987 de construir un stélite dedicado unicamente a la observación de fulguraciones solares, quedó finalmente reformado para un satélite de objetivos múltiples, aunque con mayoría de instrumentos en el rango de los rayos-X de observación.  La plataforma del satélite (o sea, donde se coloca cada uno de los instrumentos, que además debe proveer energía eléctrica, comunicaciones y estabilidad y apuntamiento) fue construída por INVAP, que también construyó el HXRS e integró el instrumento. INVAP no tenía en aquella época ninguna experiencia en satélites, pero ya era una empresa de alta tecnología.  Las pruebas del satélite fueron realizadas en el Laboratório de Integração e Testes (LIT) del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE) en la ciudad de São José dos Campos (Brasil).  El IFSI,además de construir el ISENA, proveyó los paneles solares. La National Astronautic and Space Administration (NASA) fue encargada de hacer el lanzamiento por medio del cohete Pegasus XL además de construir el CUBIC y el GXRE.
Representación artística del SAC-B.

El Final del SAC-B. Como anticipamos antes, el SAC-B tuvo un triste final, aunque no porque fallara. Quien falló fue el cohete lanzador Pegasus.  El 4 de noviembre de 1996 se realizó el lanzamiento desde la base Wallops. El Pegasus iba adosado a un avión Lockheed L-1011. El satélite debía ser desacoplado en la tercera fase del lanzamiento 10 minutos después del despegue (separación del avión L-1011) del coehete. Sin embargo, cuando el satélite pasó encima de la base de recepción de datos (telemetría) se constantó que no se había producido la separación.  Se pudo abrir los paneles solares, pero al quedar preso al cohete, no pudieron ser orientados en dirección al Sol. Por este motivo las baterías no fueron recargadas y así el satélite y sus instrumentos murieron junto con la energía de la batería.  Mientras hubo electricidad suficiente para funcionar se constató que todos los sistemas, funcionaban nominalmente, lo que puede ser considerado un éxito total para la CONAE/INVAP. También el satélite HETE, lanzado conjuntamente con el SAC-B, corrió la misma suerte. Posteriormente se verificó que la causa de la falla fue un problema eléctrico en el Pegasus XL. Hasta 1998 la CONAE intentó infructuosamente revivir al SAC-B.

A la fecha de su lanzamiento, Horacio Ghielmetti y Mario Gulich ya habían fallecido.    La CONAE construyó y lanzó exitosamente tres satélites más de la serie SAC. En la actualidad tiene en construcción y/o desarrollo el SABIA-Mar y la serie  SAOCOM.

Fuentes de Interés

Site oficial del SAC-B en CONAE

Biblioteca de Misiones Espaciales del JPL

Site oficial del Instrumento CUBIC

Briefing de la firma del acuerdo entre Argentina y Estados Unidos para la cooperación satelital (1991)

Informe oficial deNASA sobre al lanzamiento del SAC-B



martes, 31 de enero de 2017

Una historia de los satélites argentinos (III)

Para poder continuar con estos post tuve que entrar en contacto via email con algunos de los participantes de la reunión de Buenos Aires que relato en la pimera entrada de esta serie. Así que primero escribí a Hugh Hudson (Berkeley) que me puso en contacto con Brian Dennis (NASA Goddard Space Flight Center). Brian recordaba mejor la reunión y me confirmó que entre los asistentes argentinos se econtraban, además de los mencionados Marta Rovira, Ana María Hernández y Mario Gulich, Marcos Machado.

Fue un grosero error no haber incluido a Marcos en mi segundo post, y le pedí disculpás después de manera personal por email.  Marcos fue una de las personas clave en el desarrollo del primer satélite de aplicaciones científicas argentino.  Como investigador su campo es el estudio de las fulguraciones solares, y gran parte de su carrera profesional la pasó en los Estados Unidos.  Residiendo allí es que se convirtió en uno de los Investigadores Principales (Co PI en inglés) del instrumento HXIS que fue instalado a bordo del satélite Solar Maximum Mission, que estuvo activo entre 1980 y 1989 y fue gran fuente de novedades.

No creo equivocarme al decir que fue a instancias de Marcos que el SAC-I sería un satélite de observaciones solares volcado al estudio de las fulguraciones.  Y creo que tampoco me equivoco al decir que su pasaje por el SMM fue trascendente. El segundo pié de apoyo al proyecto lo dio Mario Acuña, de quien ya me referí antes. Mario, que trabajaba en NASA desde 1970, se había especializado en el estudio del campo magnético de los planetas, habiendo diseñado muchos de los instrumentos que volaron en sondas y que fueron usados por él mismo para analizar sus datos.  Mario era muy respetado en NASA por su trabajo y ganó varios premios a lo largo de su carrera.

El SAC-I (después bautizado de SAC-B) durante los tests
en la cámara de vacío en Brasil (tomado de
http://www2.astro.psu.edu/xray/cubic/photos/SAC-B.solar_platform.gif.html)
El tercer pié científico de la aventura satelital fue el recordado Horacio Ghielmetti, en esa época director del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE). El interés del Ghielmetti eran los Gamma Rays Bursts (GRB) y otras emisiones de altas energías provenientes del espacio más profundo, era además un entusiasta de la exploración espacial. Recuerdo que para demostrar su fidelidad al espacio, una vez me mostró su anillo de boda, que recordaba la fecha del lanzamiento del Sputnik (!). El IAFE contaba ya con un grupo de física solar destacado (entre los que se contaban Ana María Hernández y Marta Rovira), y además en la década del 70 había construido varios globos científicos. En su edificio tenía un taller para hacer el montaje de las góndolas que cargan los instrumentos. Esta actividad le había llevado a contar con Mario Gulich entre sus miembros, físico especializado en  ingeniería espacial. Así es que no debe haber sido difícil convencer a Ghielmetti de la importancia de los instrumentos propuestos en el SAC-I.

El cuarto apoyo del proyecto fue la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE). Como ya comenté antes, fue finalmente reformada para dar lugar a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) a inicios de la década de 1990.

Brian Dennis, del Goddard Space Flight Center de NASA, me contó algunas anécdotas de la visita.  Entre otras, que fueron recibidos por el presidente de la república, Raul Alfonsín, lo que demuestra la importancia del proyecto.  Brian recuerda además, haber comido un bife de chorizo por un precio inferior a los 10 dólares.  El equipo liderado por él propuso un espectrómetro en la banda de Rayos-X blandos que fue construido en Goddard e instalado en el SAC-I.

Detalles del SAC-I/SAC-B, en próximos posts.

jueves, 19 de enero de 2017

Una historia de los satélites científicos argentinos (II)

Bellísima imagen del Sol capturada en el extremo UV
por el Solar Dynamic Observer de NASA. 
Como dije en el post anterior los comentarios sobre el artículo de Ghielmetti van aquí.  Y comienzo con un poco de historia: Ghielmetti habla de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) que estaba bajo la órbita de la Fuerza Aérea Argentina.  Hacia fines del mandato del presidente Raul Alfonsín estalló el escándalo del Misil Cóndor, que estaba siendo desarrollado por la CNIE. Cuando Carlos Menem asumió la presidencia, decidido a mostrar buenas intenciones a Estados Unidos ordenó: 1) destruir todos los componentes del misil Cóndor y 2) desmontar la CNIE creando una institución civil con la función de desarrollar la exploración espacial con fines económicos y científicos. Nació así la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en 1991 y presidida, temporariamente por el astrónomo decano de la argentina en aquella época, el Dr. Jorge Sahade, y poco después por el físico argentino nacido en Italia, Dr. Conrado Varotto, ya conocido por haber montado a comienzos de los años '80 la planta de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu y de haber creado la empresa del estado Invap para proveer servicios de ingeniería de alta calidad y precisión. Varotto continua al mando de la CONAE lo que demuestra el interés que han tenido todos los gobiernos argentinos desde 1991 (y yo cuento ya 6 presidentes diferentes, con más de un año en el cargo) en mantener la política de desarrollo espacial.  Esto es lo que se llama una política de estado. 

El principal socio de la CONAE ha sido siempre la NASA de Estados Unidos.  Y es aquí donde el artículo de Ghielmetti muestra su importancia cuando lo titutla:  La NASA se interesa en un proyecto argentino. Era la primera vez que esto ocurría.  No era casual tampoco, además de su capacidad científica y tecnológicas, Argentina había dado que hablar en aquellos años, al salir de una grave dictadura en 1983 recuperando sus instituciones republicanas rapidamente. Aunque la reunión que relata el artículo transcurre en 1987, yo supongo que las conversaciones empezaron uno o dos años antes.

Empiezo sin embargo por una crítica al texto de  Ghielmetti, que cita a los investigadores norteamericanos participantes de la reunión, pero no nos nombra ningún argentino... sí menciona uno, el Dr. Mario Acuña, cordobés de nacimiento y tucumano de corazón, Mario fue muy joven a trabajar a la NASA y allí se quedó, participando de las mayores misiones espaciales de los años 60, hasta el 2000. Su prematura muerte, no le permitió ver a la sonda New Horizons llegar a Plutón, ni al MESSENGER estudiar  a Mercurio. Sin ninguna duda Mario fue el eslabón entre Argentina y la NASA.  Yo voy a arriesgar algunos nombres de aquella reunión: Marta Rovira (posteriormente directora del IAFE y más tarde Presidente del Directorio del CONICET), Ana María Hernández (ahora en CONAE) y Mario Gulich. Los tres desempeñaban su trabajo en el IAFE por aquellos años, Marta y Ana María estaban especializadas en física solar, mientras que Mario, que también era físico, era especialista en satélites, control orbital, etc y fue el hombre por detrás del SAC-I, rebautizado como SAC-B, fallecido tempranamente, nunca vio el fruto de su trabajo. Hoy en día el Instituto de Estudios Espaciales lo recuerda con su nombre.

Respecto de los investigadores nombrados, me complace decir que a Brian Dennis,  Gordon Hurford ; Robert "Bob" Lin y Hugh Hudson, conozco personalmente por mi actividad científica, y que con Hugh, ahora la mayor parte del tiempo residiendo en Glasgow, me une un lazo de  amistad. 

Sigo destacando frases
NASA se encargaría del cohete portador y del lanzamiento, y la construcción del satélite propiamente dicho (la plataforma) sería de responsabilidad argentina. Obviamente, este último aspecto sería el de mayor rédito tecnológico para el país, ya que permitirá capacitar a un grupo de técnicos para los futuros proyectos espaciales que deberán seguir al SAC I.
Me atrevo a decir que esta era la idea estratégica de Ghielmetti, por medio de un convenio de cooperación científica y tecnológica capacitar técnicos e ingenieros en la ingeniería espacial.  Trabajé con él como secretario, ligado al proyecto SAC, en 1988 y lo escuché decir estas ideas de su boca. Es más, él sostenía que desarrollar un lanzador era demasiado costoso y difícil, porque ningún país brinda información al respecto.  Los lanzadores generalmente son desarrollados por las fuerzas armadas, o, aunque no lo sean, se teme que podrán ser utilizados con fines bélicos. Por eso la información es altamente reservada.  En cambio, los satélites tienen objetivos comerciales o científicos e instituciones como NASA son proclives a compartir experiencias y conocimientos.  Además el mercado de satélites debería incrementarse en el futuro pensaba Ghielmetti, Argentina podría ganar un liderazgo en el área a nivel regional (o mudial), brindando servicios, construyendo satélites a pedido, etc, además de construir aquellos que le hicieran falta. El lanzador puede ser alquilado, en aquella época ya había tres países que ofrecían servicios: la Unión Soviética, Estados Unidos y la Comunidad Europea a través de de la Agencia Espacial Europea.

Respecto a la  propuesta científica, el obejtivo era estudiar fulguraciones solares, también llamadas de explosiones, erupciones  o, en inglés, flares. La propuesta argentina es bastante prudente: 

... un espectrómetro  gamma de resolución espectral intermedia (7.5% 2 en662 keV) construído con centelladores de NaI, un detector de neutrones rápidos, y radiación gamma de espectro continuo, y un detector de rayos X duros, con una resolución temporal de unos 100 ms. 
Confieso que no entiendo que significa 7.5% en662 keV, dejé el texto tal como aparece en el artículo original, supongo que quien transcribió la nota debe haberse equivocado.  Radiación gamma es, por definición o tradición, aquella cuyos fotones tienen energías superiores a 1 MeV (le recuerdo al lector que la energía de un fotón es igual al producto de su frecuencia por la constante de Planck: E = hf)  Los electrones producen un contínuo en radiación gamma durante las fulguraciones (emisión llamada bremsstrahlung), por encima de este continuo hay líneas espectrales producidas por excitaciones nucleares que evidencian la existencia de protones de más altas energías capaces de llegar hasta el núcleo atómico.  El detector de neutrones sirve para detectar partículas aceleradas durante las fulguraciones y que vienen en dirección a la Tierra. Por último se habla de un detector de rayos X duros con resolución temporal de 100 ms.  Rayos X son fotones con energía por encima de 1 keV aproximadamente (y por debajo de 1 MeV como dijimos antes).  Para la época en que este texto fue escrito, Ghielmetti probablemente consideraba una energía de 20 a 25 keV como Rayos X duros. La calificación de duro es muy flexible y los físicos solares no se ponen de acuerdo en cual es el límite inferior. Hoy en día, no menos de 50 keV.  Aparentemente se trataría de un detector de intensidad, sin imágenes y sin espectro (varias energías).  Supongo que el obejtivo era analizar la estuctura sub-segundo de las emisiones en rayos X duros.  

Por su parte los científicos norteamericanos proponen una instrumentación más osada.  Incluyen los modernos detectores de germanio (Ge) enfriados a 90 K, para obtener una resolución espectral muy alta (entre 0,5 y 5 keV) y una banda que abarca desde pocos keV hasta 20 MeV.  Los desafíos tecnológicos de este instrumento en aquella época eran tremendos, más aún para Argentina que daba sus primeros pasos en la ingeniería espacial.  Y esto lo resalta Ghielmetti cuando dice 


Este requirimiento impone condiciones particulares al satélite, ya que el enfriamento se haría utilizando radiadores apuntados permanentemente al espacio vacío (sin ver el Sol ni la Tierra) por lo que el satélite debe estar estabilizado en tres ejes.

Y agrega al final de ese párrafo


Esta alternativa que hace más poderosa la propuesta inicial, crea un deafío para los ingenieros argentinos, ya que la plataforma es más compleja.
RHESSI, satélite de osbervación solar de NASA
actualmente en operación. 
La segunda propuesta extranjera parece tratarse de una serie de cámaras (imagenadoras. Puedo usar este término?) en distintas frecuencias y con cadencias bastante altas. A pesar de que Ghielmetti dice que los instrumentos cubren una banda de menor energía (porque descartan los rayos gamma), eso no significa que no se puedan hacer diagnósticos de altísimas energías. En particular me gusta ver que proponían la inclusión de una cámara en el infra rojo lejano (far infra red , FIR).  Adivino que el origen de esta idea no pudo ser otro que Hugh Hudson, quien desde sus años de estudiante, y de forma pionera, se dedicó al estudio del FIR como diagnóstico de las explosiones solares, aunque, por motivos tecnológicos, com poca suerte. Respecto del espectrómetro en rayos X de altísima resolución temporal (10 ms) también se trata de un instrumento muy avanzado en su época.

En el proximo post, voy a hablar sobre el SAC-B y las secuelas de esta reunión en Buenos Aires. 


Una historia de los satélites científicos argentinos

Empiezo aquí una seria de posts sobre el origen de un programa de  satélites científicos argentinos. Y lo abro con la transcripción de un artículo que este año cumple los 30.  El artículo fue escrito por el querido Horacio Ghielmetti, en la época director del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) y publicado en  Astrofísica, una revista de divulgación científica elaborada por la Comisión de Astrófica que pretendía promover el estudio de la astrofísica en el nivel de graduación entre los estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.  Yo era uno de esos estudiantes que activamente colaboraba con la comisión y con la revista.  Alguna vez, la historia de esa comisión deberá ser contada, ya me he de encargar.

El artículo que copié más abajo tiene el valor de lo que historiadores llaman documento primario. Porque fue redactado por el el líder del proyecto de la construcción del primer satélite científico argentino, y porque lo redactó cuando aún estaba en fase de diseño y había muchas posibilidades y decisiones a tomar.  Los comentarios a este artículo irán en otro post, sólo resalto el título que le dió Ghielmetti: NASA se interesa en un proyecto argentino. La fecha de la publicación, agosto de 1987.

Los científicos de la NASA interesados 
en un proyecto argentino

por Horacio Ghielmetti
Director del IAFE


Entre el 30 de junio y el 3 de julio [N. del E.: de 1987] visitó Buenos Aires una importante delegación de la NASA. Fue su objetivo continuar conversaciones con autoridades de nuestra Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) y científicos argentinos sobre posibles formas de cooperación mutua en el proyectado satélite argentino SAC I (Satélite de Aplicaciones Científicas). El estudio y diseño de este satélite es realizado por ingenieros e investigadores del Centro Espacial San Miguel (CNIE) y del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (CONICET).

Portada de la Revista Astrofísica de donde este
artículo fue retirado
La delegación de NASA fue encabezada por el DR. Charles Pellerin, director de la División de Astrofísica, y el Dr. James Morrison, Director Adjunto de la División Relaciones Internacionales. Estuvo además integrada por un grupo de científicos especialistas en tecnología espacial y física solar, pertenecientes a centros de la NASA y universidades americanas: Mario Acuña y Brian Dennis (Goddard Space Flight Center, NASA); Uri Feldman (Naval Reserach Laboratory); Gordon Hurford (Caltech); Robert Lin (University of California at Berkeley), y Hugh Hudson (University of California at San Diego).

Luego de estas conversaciones y discuiones científicas, el proyecto SAC I puede convertirse en un programa cooperativo entre ambos organismos espaciales: el complejo instrumental sería provisto por científicos de ambos países, NASA se encargaría del cohete portador y del lanzamiento, y la construcción del satélite propiamente dicho (la plataforma) sería de responsabilidad argentina. Obviamente, este último aspecto sería el de mayor rédito tecnológico para el país, ya que permitirá capacitar a un grupo de técnicos para los futuros proyectos espaciales que deberán seguir al SAC I.

Para lograr estos objetivos la propuesta científica conjunta deberá ser cometida, antes de finalizar el año en curso, a los procedimientos ordinarios de selección y competencia de la NASA. El denominado programa EXPLORER de la agencia americana incluye, para los próximos años, un reducido número de cohetes SCOUT que es el portador adecuado para un satélite de las características del SAC I.

El SAC I es un satélite de bajo peso (150 kg) cuya misión científica se centra en la observación de la emisión esporádica de radiación; electromagnética y partículas de alta energía de las fulguraciones solares. La frecuencia de este fenómeno crece con las variación periódica de la actividad solar, cuyo próximo máximo será en 1991-1992, por lo que el lanzamiento del SAC I está previsto para febrero de 1992.

La órbita elegida es casi-polar, heliosincrotrónica en el plano 6-18 en hora local (órbita crepuscular) y obviamente, los intrumentos deberán estar permanetemente apuntando hacia el Sol. Esta órbita asegura al satélite unos 9 meses sin eclipse.

La propuesta original argentina incluía un espectrómetro gama de resolución espectral intermedia (7.5% 2 en662 keV) construído con centelladores de NaI, un detector de neutrones rápidos, y radiación gama de espectro continuo, y un detector de rayos X duros, con una resolución temporal de unos 100 ms. El satélite estaría estabilizado por rotación (15 rpm) y controlado por bobinas magnéticas.

Las discusiones actuales llevaron a dos configuraciones instrumentales alternativas, ambas para la observación de las fulguraciones solares, aunque centradas en aspectos distintos del fenómeno.  La primera misión, muy similar por su objetivo a la planeada originalmente, incorpora un espectrómetro X-gamma de muy alta resolución espectral (0.5 a 5 keV en el rango de 10 keV a 20 MeV de funcionamiento), un espectrómetro X tabién en alta resolución espectral, con detectores de estado sólido, y el detector de neutrones original.  El detector X-gamma es un sistema novedoso que utiliza 4 cristales segmentados de Ge de alta pureza y debe ser enfriado a unos 90 K. Este requirimiento impone condiciones particulares al satélite, ya que el enfriamento se haría utilizando radiadores apuntados permanentemente al espacio vacío (sin ver el Sol ni la Tierra) por lo que el satélite debe estar estabilizado en tres ejes. Esta orientación se obtendría utilizando el concepto de estabilización por gradiente gravitatorio, con el detector montado en un brazo extendido unos tres metros fuera del cuerpo del satélite. Esta alternativa que hace más poderosa la propuesta inicial, crea un deafío para los ingenieros argentinos, ya que la plataforma es más compleja.

La segunda alternativa se encuentra en el estudio de la dinámica de los plasmas de altas temperaturas, producidos durante el proceso de erupción solar. Sus instrumentos cubren una zona de radiación de menor energía, incorporando la posibilidad de obtener imágenes de la región emisora de rayos X, con resoluciónes espaciales comparables a las mejores obtenidas por los satélites anteriores. Incluye también un espectrómetro de Bragg de cristal plano, un espectrómetro de rayos X duros con alta resolución temporal (10 ms) y un complejo de instrumentos en las bandas XUV, EUV, Lyman-alpha y aún el infrarrojo lejano. La operación del espectrómetro de imágenes y el de Bragg requieren que el satélite rote continuamente, tal como se proyecta en la versión original del SAC I.

El detalle de ambos complejos instrumentales es extenso y se dará en futuros artículos sobre el SAC I.